miércoles, 13 de septiembre de 2023

Elecciones 2023: el escenario adverso del progresismo en la nación neogranadina

 Por: Alexander Ferms.

Son varios los sucesos que en la nación neogranadina de Colombia, plantean escenarios muy difíciles para el progresismo, no por su naturaleza, sino por las pésimas decisiones que se han tomado en materia política, y es que para nadie es un secreto, que la llegada de un gobierno no oligárquico después de 155 años, iba a tener serias dificultades.

Luego de un año y un mes de Gobierno en Colombia, son mas las incertidumbres que las certezas en importantes temas de interés general, como la salud, el trabajo, las pensiones, la seguridad, el precio de los combustibles, el precio de los alimentos y la misma gobernabilidad, entre otros.

Candidatos del Pacto Histórico a la JAL, concejo en Cartagena y asamblea de Bolívar sin aval   

Esta situación adversa, se ha desatado gracias a que primero, la dictadura de gobierno de Iván Duque, dejó serios problemas en el país, con deudas históricas, la venta de las reservas de oro, la fuerte desvalorización del peso y el alto precio del dólar y otra serie de graves problemas de corrupción, obras inconclusas, burocracia ociosa y servidores públicos corruptos que torpedean el buen funcionamiento del aparato estatal, que el Gobierno presidido por Gustavo Petro todavía no ha podido resolver; segundo, posee una fuerte y férrea oposición desde el congreso, hecho que no ha permitido que las reformas propuestas en campaña se hayan podido realizar; tercero, los medios de comunicación privados y algunos públicos atacando al Gobierno desde todas direcciones para dañar la imagen institucional con noticias falsas o tendenciosas y la inoperancia del ministerio de las TIC, que no está haciendo mayor cosa por destinar los recursos para las comunicaciones y que el Gobierno comunique lo que se está haciendo, es decir, que la ciudadanía se entere de la gestión gubernamental; cuarto, la ineptitud, inoperancia y falta de gestión de los congresistas del Pacto Histórico, tanto en el senado como en la cámara de representantes, muchos de ellos no deberían ostentar dicha representación, están haciendo el ridículo, no son dignos y no saben para qué están ahí, su presencia significa una completa vergüenza para el proceso de cambio; quinto, el Presidente Petro está haciendo pésimos nombramientos en altos cargos de Gobierno, tiene un cerco diplomático que impide que se acerque a la ciudadanía, se ha rodeado muy mal, está gobernando con los mismos de siempre, con gente que hace parte de las oligarquías mediocres y rancias, quienes no están haciendo lo que deberían hacer, es decir, tenemos más de lo mismo; sexto, el proyecto de Gobierno, no hizo el trabajo de construcción de bases sociales y políticas que debió tener para las elecciones locales y regionales del próximo 29 de octubre, habrá un "papelón" o "fracaso" histórico, porque los lideres que trabajaron en campaña presidencial y todos aquellos que hicieron posible el ascenso de este Gobierno desde las ciudades y regiones quedaron por fuera, son muy pocos los candidatos dignos que quedaron inscritos, prácticamente se retrocedieron 10 años en materia de representación política, la que debería ser la más solida en éstos precisos momentos para defender el proyecto progresista en los municipios, distritos y departamentos.

En resumen, Gobierno de Gustavo Petro no ha sabido leer los momentos políticos clave, para sostener el proyecto gubernamental en el nivel local y regional, el partido político y la coalición que se supone deberían liderar por ser oficialismo (Colombia Humana y el Pacto Histórico), están en nada, todavía actúan como oposición, les quedó grande el reto, les quedó grande el trabajo, sus lideres o representantes no entendieron qué hacer con el poder, no supieron definir un verdadero proceso de unidad, dejaron todo al deseo de unos cuantos, estas organizaciones políticas se llenaron de oportunistas, culebreros, politiqueros, reencauchados y corruptos, donde han prevalecido los egos y los personalismos inocuos, que finalmente llevaron a una división igual o peor a la que se tuvo hace 10 años, inclusive, algunos de los partidos que hacían parte del Pacto Histórico en las regiones, avalaron a candidatos impresentables, uribistas, afines al uribismo, de la ultra derecha y con procesos de corrupción, dejando por fuera a los lideres que debieron ser avalados, todo este desastre, se da gracias a que el líder natural, el Presidente Gustavo Petro, dejó a la deriva el proyecto político, creyendo que este se cuadraba solo, sin necesidad de prestarle atención, es por tal motivo que no habrán candidatos progresistas para sostener la labor de gobierno central desde las regiones, lo que se traduce en un desastre político de grandes proporciones y que llevará a una segura y posible gran oposición desde muchos municipios, ciudades capitales y departamentos de importancia, todo esto a partir del 1 de enero de 2024, lo que hará mucho mas difícil la tarea de generar una buena gestión, sumando además, que los órganos de control parece que no van a tener muchos cambios y seguiremos viendo la impunidad en los casos de corrupción mas representativos, seguiremos viendo impunes a ex ministros, ex servidores públicos y ex presidentes dictadores imputados, con investigaciones por montones por graves delitos, viajando por Colombia y el mundo con total tranquilidad disfrutando del dinero del erario publico colombiano que se han robado durante años.

El panorama desde lo electoral no es para nada alentador, los problemas políticos reales apenas comienzan, no se ve el cambio para el pueblo, ni para los lideres que han puesto empeño, vida, alma, corazón y años de sacrificio, no se reflejan los resultados y frutos para los verdaderos lideres, que siguen en igual o peor situación, mientras que los únicos que están viviendo sabroso son las oligarquías mediocres con sus alfiles en altos cargos de Gobierno, los oportunistas, politiqueros, culebreros, reencauchados y corruptos. Hasta cuando tendremos que ver un verdadero cambio?

sábado, 4 de marzo de 2023

El proceso de desestabilizacion politica en la nacion neogranadina de Colombia

 Por: Alexander Ferms

Desde el momento de la elección de Gustavo Petro como Presidente de la nación neogranadina de Colombia, se iniciaron oficialmente los ataques políticos y mediáticos contra el nuevo gobierno, por parte de los sectores que han ostentado el poder político desde hace 155 años y la reciente mafia dictatorial de los últimos 20 años.

La nación neogranadina de Colombia es un país que luego de 203 años de independencia militar, no ha podido consolidarse, primero por las constantes pugnas de poder entre las oligarquías, tanto tradicionales como emergentes, y los nuevos actores representados en las mafias y los políticos corruptos. Bajo este escenario, el primer gobierno de transición democrática está recibiendo ataques desde todos los frentes, primero con el objetivo de desprestigiarlo ante la opinión pública, luego crear una atmosfera de crisis institucional o democrática y después argumentar ingobernabilidad y falta de cohesión política para generar el caos y finalmente buscar por los medios civiles o militares el derrocamiento del gobierno.


El proceso de desestabilización tiene varias etapas y frentes de ataque, por un lado los medios prepago aliados de las mafias, por otro lado los empresarios corruptos y evasores de impuestos, luego las familias oligarcas emergentes y tradicionales, después los políticos corruptos y neoliberales y finalmente, las mafias colombianas unidas a la fuerza publica corrupta.

Las etapas para la desestabilización dependen de los procesos políticos que el gobierno tenga en su agenda como prioridad y que afecten los intereses de los grupos mencionados anteriormente. Cada vez que surge una reforma política a un tema de interés nacional que presenta graves problemas, entra en acción la reacción por parte de la nueva oposición, que antes era dictadura y gobierno fallido al tiempo. 

Las primeras etapas o fases surtieron su primer proceso desde el contexto político, durante las elecciones de congreso de 2022, cuando se tuvo la oportunidad de hacer un relevo institucional y que no pudo completarse a cabalidad, apenas si tuvo para sostener una gobernabilidad medianamente estable, pero amorfa e impredecible, sin embargo, queda una sensación de empate técnico con la nueva oposición, que igual quedó con una representación importante en el congreso.

Al mismo tiempo, en un contexto de herencia de resultados dictatoriales, sobre todo de los últimos 20 años, el gobierno de Petro recibe un país quebrado, destruido económica, política y socialmente, sin reservas internacionales de oro, con la moneda local por el piso y un dólar volátil y por las nubes, deudas impagables, corrupción de todas las especies e inmensos huecos fiscales que sólo un milagro económico podrá llenar.

Las etapas intermedias para la desestabilización son las movilizaciones sociales sin sentido, que son realizadas por extremistas radicales de ultra derecha y neonazis colombianos, sólo para entorpecer el normal desarrollo de las reformas, para intentar evitar a toda costa que los cambios que tanto requiere el país se hagan, luego, para completar el proceso de desestabilización, hay dos actores que cumplen con este cometido, primero los politiqueros y oportunistas que sólo buscan beneficiarse a través de la imagen del presidente y su gobierno, son personajes que no dejan avanzar los procesos de transición democrática y no dejan avanzar al país, estos se hacen llamar progresistas pero en realidad son manzanillos y lagartos politiqueros; ahora, un segundo y no menos importante actor es la clase política tradicional unida con las mafias políticas corruptas y politiqueras y miembros de la fuerza publica, que simplemente no soportan la idea de no tener el poder de gobierno, de estar por fuera de la torta burocrática y de no poder seguir con sus negocios ilegales y corruptos.

Estos últimos actores son peligrosos, pero en una franca competencia con los primeros, están casi iguales en maldad y métodos sucios de disuasión política, sin embargo, las estrategias de desestabilización electoral, están al orden del día, y es que si el presidente Petro, no se amarra bien los pantalones y se pone serio con este tema, estaremos completando una fase avanzada del proceso de desestabilización, que consiste en que no se logre una representación importante del proyecto progresista en los niveles local y regional, es decir, si no se logran ediles, concejales, alcaldes, diputados y gobernadores amigos del gobierno, el proyecto nacional se vera seriamente afectado y retrasado, y estaremos bajo una etapa final de desestabilización para el golpe de Estado.

Todo lo anterior, aunado con un bombardeo constante de desinformación y mentiras por los medios de comunicación privados, que crean una mala imagen del gobierno ante la opinión publica, además de una sensación de ingobernabilidad y de que no hubo ningún cambio, esto, sumado a la inoperancia presentada por los medios oficiales de gobierno en transmitir e informar, cuales son las gestiones que se están adelantando para resolver tantos problemas juntos.

En resumen, el éxito o fracaso del proceso de desestabilización política depende de qué tanta determinación tenga el presidente Petro de ponerle freno real a los corruptos y lograr consolidar su proyecto de gobierno desde las regiones, no con consensos amañados o inestables dentro del Pacto Histórico o Frente Amplio, que den cabida a sectores políticos tradicionales o politiqueros, sólo porque se tiene la concepción errada de que sin ellos no ganamos, sino, de saber, con cuantas opciones de calidad contamos, si realmente podemos convocar gente que de verdad pueda asumir el reto de transformar el país desde las regiones, es cierto que habrán muchos problemas de gobernabilidad y esto se prestará para deslegitimar al gobierno nacional, pero en la actualidad, los tiempos han cambiado y no quien tenga mas dinero o mejores aliados políticos o padrinos es quien pueda tener la primera opción de lograr una representación política, es quienes demuestren con resultados que pueden llegar a administrar bien una ciudad o un departamento, ahí sabremos si efectivamente podremos ver el fracaso del proceso de desestabilización política en la nación neogranadina de Colombia.

domingo, 22 de enero de 2023

Los planes de desestabilización regional: Operacion Condor 2.0

 Por: Alexander Ferms

América del Sur, experimenta uno de sus momentos más difíciles de desestabilización política de los últimos tiempos. Varias naciones, que han padecido los efectos nefastos de los modelos neoliberales, y que han apostado por proyectos políticos progresistas, en busca de cambios positivos para la restauración de sus economías y su soberanía, están siendo blanco de los ataques de las oligarquías, las mafias políticas y transnacionales, el narcotráfico y los intereses injerencistas de naciones como Estados Unidos, que combinados, le hacen mucho daño a las democracias del hemisferio, reflejando un serio proceso de desestabilización regional, lo que hemos denominado en esta oportunidad como la operación Cóndor 2.0.

Esta nueva modalidad de intervencionismo regional, está siendo implementada según la dinámica política de la nación a desestabilizar, en momentos clave y con el apoyo de los medios de comunicación y la fuerza pública adoctrinada a los intereses mafiosos y norteamericanos.

El primer ejercicio de esta estrategia moderna ocurrió en Bolivia, cuando en 2019 se estrena la modalidad de golpe de Estado blando, en una acción combinada entre los militares adoctrinados, las oligarquias y los medios de comunicación, articulados con el financiamiento norteamericano y con un plan de retoma inmediata del poder, un proceso completamente calculado y planeado. La víctima: el electo presidente Evo Morales.

El segundo ejercicio, que tiene por escenario al Perú, en diciembre de 2022 se realiza una acción igualmente combinada, se apela primero a demandar la elección del Presidente electo Pedro Castillo, sin embargo, esta no tiene resultado, por lo que se acude a asfixiar políticamente, desde el congreso, de mayoría opositora, al gobierno de transición democrática, con el bombardeo constante de noticias falsas y tendenciosas de los medios de comunicación privados, para que el gobierno haga múltiples concesiones, amenazando primero con el no tramite de proyectos, la ingobernabilidad y la vacancia presidencial, situación que forza al Presidente a tomar la decisión de cerrar provisionalmente el congreso y que finalmente desencadena la vacancia, todo esto alimentado por los medios de comunicación, el apoyo de los militares y policías adoctrinados, que no dudan en traicionar la patria y entregar a Castillo a los golpistas.

El tercer ejercicio, tiene como escenario a Brasil, el 8 de enero de 2023, sólo ocho días después de posesionado el Presidente Luiz Inacio Lula Da Silva, con un ataque coordinado de vándalos, fanáticos y terroristas de ultraderecha, que se prestaron para invadir y atacar indiscriminadamente las sedes del Parlamento, la Presidencia y la Corte Suprema, donde generaron caos y zozobra política, situación que pretendía el derrocamiento del recién posesionado mandatario y que fue neutralizada por fortuna, por lo que sus efectos no pasaron a mayores, sin embargo, este intento fallido de golpe de Estado es una alerta que no se puede ignorar con los últimos acontecimientos de desestabilización regional que se vienen presentando en otros países con proyectos progresistas.

Aparte de estos tres ejercicios, tenemos el fuerte bloqueo y proceso injerencista durante varios años en Venezuela, que ha resistido valientemente ante los constantes ataques mediáticos, de la OEA, ataques a la moneda e infraestructura economica desde Colombia, el no reconocimiento de su democracia y el congelamiento de sus activos en el exterior, hasta con nombramiento de delegado interino de facto, impuesto por Estados Unidos, lo que resultó finalmente en un fracaso rotundo, el Presidente Nicolás Maduro se sostuvo y está sacando adelante a su país a pesar de las adversidades; ahora, existen planes de desestabilización en Argentina y Colombia, en el primer caso, ya se viene trabajando fuertemente en la guerra económica, sumado a esto el atentado fallido contra la vicepresidente Cristina Fernández y su posterior persecución jurídica y política, lo cual ha sido una situación compleja y de impacto político; luego en el segundo caso, se viene planificando el golpe de Estado contra el Presidente Gustavo Petro, desde un escenario múltiple, que desencadene una crisis económica, social y política en Colombia, que haga responsable directamente al gobierno de transición democrática, con los ataques de los medios privados e internacionales, recordemos que Colombia prácticamente no tiene reservas internacionales en oro para respaldar su moneda ni mucho menos su economía, algo que se preparó desde la dictadura de gobierno saliente para fomentar el desarrollo de una crisis, que hasta ahora se ha mantenido controlada, pero que cuenta con otros actores hostiles como los militares, policías y retirados adoctrinados que estarían preparando escenarios de violencia y apoyando convocatorias de paros y marchas injustificadas, todo esto, con tal de conservar el conflicto interno y derrocar al Presidente Petro.

Ahora, todo este proceso de desestabilización, obedece primero, a que Estados Unidos no quiere ceder más terreno en América Latina y de esta forma perder su influencia hegemónica, esto es, que se fortalezcan los procesos de integración regional, de que en este caso las naciones suramericanas tengan mayor autonomía y comiencen a trabajar en su soberanía en todos los ámbitos, además de resolver sus problemas en un escenario propio, que no dependa de las opiniones de Estados Unidos ni sus aliados y que las decisiones que se tomen sean acordadas con respecto de las necesidades de cada comunidad, y no de un tercer actor, como por ejemplo una multinacional o transnacional, lo que en la modernidad se conoce como las dictaduras corporativas, que se unen a la acción combinada de desestabilización para sostener sus intereses y mantener su poder en el territorio de influencia.

Luego, es el momento de que las democracias de América Latina, en especial las suramericanas, retomen lo antes posible el modelo integracionista, pongan a funcionar y reactiven de forma efectiva para al servicio de los intereses regionales, los organismos supranacionales como el Parlamento Andino y la Unión de Naciones Suramericanas - UNASUR, y así comenzar a evitar escenarios futuros de desestabilización regional y se pueda reclamar en bloque, el respeto y el derecho de la autodeterminación de los pueblos y sus soberanías nacionales.

El funcionamiento adecuado de estos organismos supranacionales, es esencial para la construcción efectiva de un continente unido y fuerte. Los intereses y beneficios de una nacion en decadencia como Estados Unidos, no valen el sacrificio de todo un continente.

sábado, 26 de noviembre de 2022

La integración suramericana y la construcción de un nuevo continente

 Por: Alexander Ferms

En 2008, nace la Unión de Naciones Suramericanas - UNASUR, organización suramericana de integración regional, que entra en vigor en 2011 bajo el Tratado Constitutivo de UNASUR, y que da su razón de ser gracias a la gestión internacional de los proyectos progresistas de la mayoría de naciones del sur de América, que en su momento materializaron el proceso integracionista continental con el objetivo de construir una identidad y ciudadanía suramericana para el desarrollo de un territorio integrado.

Luego de este primer e importante paso para el proyecto continental de integración, se da un fenómeno de retroceso político en varios de los países que habían impulsado dicho proceso, por medio del regreso de varios regímenes neocolonialistas que desconocieron al organismo supranacional, suspendieron su participación indefinidamente y otros optaron por su retiro definitivo, para crear una pseudo organización llamada PROSUR, que obedecía únicamente a los intereses hegemónicos de Estados Unidos, estaba viciada políticamente y no tenía ningún objetivo integracionista, sino por el contrario, su función consistía en ahondar las brechas políticas, culturales, económicas y sociales de los países americanos para sostener el poder de Estados Unidos en la región y evitar el desarrollo de las naciones suramericanas emergentes, en últimas, lo que se pretendía era el desmoronamiento definitivo de UNASUR, cosa que no ha ocurrido gracias a la presencia de cuatro países: Venezuela, Bolivia, Surinam y Guyana, quienes han resistido los ataques directos del fascismo norteamericano y sus aliados en el sur del continente.

Ahora, después de los triunfos electorales presidenciales del progresismo en Argentina, Perú, Chile, Colombia y recientemente Brasil, se abre la ventana del resurgimiento de UNASUR, que tiene que volver al escenario internacional con toda la fuerza necesaria, para recomenzar a construir el proyecto continental de identidad e integración del territorio en todos los aspectos, para generar prosperidad, calidad de vida y desarrollo sostenible desde el sur del continente.

La construcción del nuevo continente no puede tener medias tintas, debe ser un proyecto fuerte, sólido, con una buena planeación dirigida a resolver los principales problemas sociales y al mismo tiempo, iniciar la configuración de una gigantesca potencia económica, social, política, cultural y militar en el sur del continente, con miras a ejecutarse a corto, mediano y largo plazo, planteando un panorama autosostenible en el tiempo para evitar que el neocolonialismo y el fascismo norteamericano sigan vigentes o tengan posibilidad de infiltrar y socavar el proyecto integracionista.

Desde UNASUR y los demás órganos supranacionales suramericanos, como la CAN a través del Parlamento Andino y otros como el Parlamento Latinoamericano y el Parlamento Latinoamericano de los Pueblos, se debe regularizar política y estructuralmente a cada uno de los países, lo que significa la eliminación del fascismo, del neocolonialismo y de las prácticas neonazis o de supremacismo racial, económico, social, político entre otros, así como sus derivados modelos neoliberales o ultracapitalistas impuestos por Estados Unidos o sus aliados europeos, para que cada país del sur de América pueda cumplir con las metas de integración y ciudadanía suramericana, además de establecer metas de crecimiento conjunto y dirigido, que permitan que las naciones mas poderosas apoyen a las más débiles y se cree un proceso de estabilización continental, que permita la construcción de un equilibrio sostenible y se evite la dependencia de los Estados Unidos y se pueda dar soluciones a los problemas que aquejan al territorio del sur del continente en su totalidad.

Desde la nación neogranadina de Colombia, ya dimos algunos pasos, a pesar de los 20 años de la dictadura civil de gobierno desde 2002, aun así, comenzamos con la simbología para fomentar el patriotismo continental, con la composición del Himno a América (Canto de los Andes), que también es llamado Himno Continental y que fue socializado durante la Tercer Cumbre Social Andina de 2012, además de que se está realizando un proceso de educación política y constitucional desde la Carta Social Andina de 2012 y se está construyendo la base continental en varios de los países de América Latina, con amplios resultados en materia de educación, medio ambiente, movilidad humana, derechos humanos, juventud y equidad de género, para apoyar el proyecto de integración con miras a la creación del continente-región, que debe dar las soluciones correctas a los principales problemas de nuestros países, desde su conjunto, con la aplicación de políticas públicas continentales equitativas, que contemplen las complejidades y características de cada uno de los territorios integrantes.

El proyecto de integración suramericana no debe dar espera, debe reactivarse cuanto antes, para la reconfiguración continental y la conformación de un bloque sólido que combata eficazmente los flagelos del narcotráfico, el terrorismo neocolonialista, la dependencia hegemónica y los procesos políticos y sociales extremistas como el fascismo, el neonazismo y otras formas de totalitarismo hegemónico, social y político, así como sus modelos derivados del capitalismo salvaje, el neoconservatismo y el neoliberalismo, que han demostrado alrededor del planeta que son sistemas que sólo producen hambre, miseria, muerte y destrucción, y son la muestra más clara del retroceso actual de la humanidad.

lunes, 21 de noviembre de 2022

El proyecto de transición democrática en Colombia y su apuesta local y regional

 Por: Alexander Ferms

La Nación Neogranadina de Colombia experimenta en la actualidad un proceso de transición democrática, desde el nivel nacional, que no era posible desde hace 155 años, sin embargo, el proyecto local y regional está seriamente comprometido por las infiltraciones antiprogresistas, presentes en los sectores que apoyaron el ascenso de Gustavo Petro a la Presidencia.

Y no es un secreto, que al interior de la Coalición Pacto Histórico y sus organizaciones políticas coaligadas, hay presencia efectiva de personas que no tienen nada que ver con el proyecto progresista, comenzando con algunos congresistas electos en varios departamentos, que pertenecen a estructuras políticas conservadoras de centro, que han sido y siguen siendo simpatizantes del uribismo y su dictadura de gobierno, un problema que aun tiene rezagos en funcionarios al interior del gobierno y que todavía, hacen parte de entes e instituciones a nivel nacional y no permiten que avancen ciertos temas de interés público.


Los poderes local y regional, toman especial valor, sobre todo en el momento político que envuelve a las regiones, dadas las condiciones que los congresistas infiltrados están acondicionando para sus proyectos particulares, que están más orientados a la continuidad de la dictadura mafiosa liberal-conservadora en el gobierno local y regional, que han contado con la complicidad de la falsa izquierda tradicional, un problema que el gobierno de transición democrática deberá resolver de manera pronta y obligada, para evitar el continuismo de la corrupción, el accionar del narcotráfico y los grupos terroristas, además de lograr avanzar en las conversaciones con los grupos insurgentes y la implementación de los proyectos de rescate del país en el orden nacional.

La importancia de éstos poderes, cobra más valor, cuando están en juego los proyectos de infraestructura y de reactivación económica en diversos sectores, además del control político que quieren conservar los sectores antiprogresistas y tradicionales para menguar el poder nacional y forzar negociaciones con el gobierno con determinados temas que no quieren que se transformen, como el sector salud, vivienda, transporte, pensiones, regalías, entre otros y la distribución de burocracia para mantener la misma estructura corrupta y clientelista que los ha sostenido en el poder nacional durante 155 años.

Sin duda, la apuesta del gobierno de transición democrática deberá ser inteligente y ambiciosa, no sólo para sostener el proyecto nacional, sino para efectuar un proceso de transformación real con el tiempo, que responda a las necesidades de todos los ciudadanos y de soluciones efectivas a los principales flagelos del país, con candidatos que tengan el suficiente carácter social y político, además de formación, experiencia, trabajo social y político, y lo principal: resultados comprobados, para enfrentar las maquinarias corruptas y su poder mediático que se vienen aceitando con los congresistas infiltrados en el Pacto Histórico en las regiones.

El actual gobierno de transición democrática no la tendrá fácil si quiere tener una verdadera gobernabilidad a nivel nacional, deberá depurar con severidad y completamente la corrupción al interior del Pacto Histórico y deberá además, remediar los errores cometidos, haciendo filtros e impulsando candidaturas de personas que realmente estén a la altura y puedan responder a los retos que plantean la reconstrucción nacional desde el ámbito local y regional, porque la nación neogranadina de Colombia ha sido saqueada, mancillada y empeñada a los grandes poderes financieros internacionales.



martes, 1 de noviembre de 2022

La Nación Neogranadina de Colombia entre la riqueza histórica y la quiebra moderna

 Por: Alexander Ferms

Desde 1867, año en el que los ejércitos del Partido Conservador, la Iglesia Católica y disidentes traidores del Partido Liberal, derrocan al Gran General Tomás Cipriano de Mosquera durante su cuarto y último mandato al frente de los Estados Unidos de Colombia, comienza el desastre nacional.

No es un misterio, que los grandes megaproyectos para el país se hayan planeado durante las administraciones de Mosquera, quién aparte de ser un militar patriota, estadista, científico, geógrafo y filósofo, fue un verdadero visionario.

Su amplio espectro de nación, lo llevaron a buscar recuperar los territorios naturales del país, planear la construcción de ferrocarriles en todo el territorio nacional desde la Costa de Mosquitia (hoy Nicaragua) hasta el Amazonas profundo y con conectividad hacia Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador, en medio de la selva, crear un fuerte proceso de librecambio y generar un gigantesco proyecto de producción industrial nacional, lo que habla sin duda del gran liderazgo y proyección del presidente militar caucano, algo que fue un hecho sin precedentes para su época. Fue tildado de loco y desquiciado por sus ideas, por personas cortas de mente y racionalidad, que nunca vieron el potencial de nuestro país, como si lo vio Mosquera en su momento.

El desastre nacional, con las nacientes oligarquías tradicionales corruptas como protagonistas principales, impusieron en principio, el atraso y la subyugación del poder, el territorio, las fronteras, las riquezas y el desarrollo del país. Este desventurado tránsito, se materializa en 1886, con la destrucción de la Constitución Política de Rionegro, que ha sido la carta magna federal más progresista de la historia del país, sustituyéndola por una Constitución centralista, retardataria y clerical, retrocediendo al país en 200 años. Luego de ver la luz con un verdadero proyecto de nación, estamos viendo la oscuridad con la improvisación continua de un país sin rumbo fijo.


Luego de lo anterior, y con Rafael Núñez en la presidencia en 1886 y su "regeneración" o mejor llamada "degeneración" nacional, inicia el período más nefasto de la historia del país, con una nación centralizada y sin capacidad de respuesta a las necesidades más inmediatas de su gente, sin poder de cohesión, sin identidad, sin una fuerza pública suficiente que brindara protección de sus fronteras y con una política completamente conservadora e inerte, el país cayó en el foso más profundo de estancamiento, al no tener opciones de crecimiento industrial ni proyectos de infraestructura importantes, y como si fuera poco, sin posibilidad de contar con vías férreas ni malla vial entre sus extremos, que permitiera vía libre al comercio interno, lo que convirtieron a la nación neogranadina de Colombia en un país económicamente atrasado, aislado en sus territorios y sin posibilidades de competir, luego de prometer ser una gigantesca potencia económica, política y militar en el sur del continente.

Mosquera, había visionado a los Estados Unidos de Colombia como un país potencia en el continente americano, lo que en otras palabras es el ansiado proyecto bolivariano que defendió hasta el final, que visionaba a nuestro país con un liderazgo firme tanto en lo político, económico y militar, con proyectos de vanguardia y con una amplia producción alimentaria, que asegurara el bienestar social de la población y liderara sin impedimentos, los destinos del centro y sur del continente, y así mismo, pudiera ver de frente a la nación norteamericana, como iguales, algo que el conservatismo rancio, la Iglesia Católica ni los liberales conservadores jamás pudieron o podrán entender.

Luego de 155 años de atraso y estancamiento social, político y económico, con un presidente que nunca gobernó desde la capital, el país ha visto como las oligarquías rancias han destruido y cedido a extranjeros las riquezas y reservas naturales, permitiendo el saqueo, la pérdida deliberada de territorio, soberanía y autonomía nacionales, de la mano de personas que nunca han comprendido lo que es construir un país, porque no han tenido la suficiente inteligencia y raciocinio para saber qué es lo que han administrado, por lo que han venido a gobernar a estos territorios desde entonces las personas equivocadas, se ha entregado un paraíso a cavernícolas sociales y políticos.

La riqueza histórica del país se agota cada día, aunque muchos no lo crean o piensen que eso no podría ser posible, sus mentes no conciben que los recursos se acaben, porque hay tantos de ellos disponibles, que hay de sobra para que los descendientes de las familias tradicionales rancias roben, para que cedan a los extranjeros, vendan, comprometan aun más el futuro del país y aun así siga sobrando.

El país sufre desde 1867, con la destrucción de su proyecto progresista y de vanguardia, luego sufre la pérdida de importante territorio en Centroamérica, sufre la pérdida del canal y al tiempo el Estado de Panamá, pierde después territorio con Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador, pierde además con las guerras inútiles fomentadas por el vaticano y el conservatismo, que han visto en la sangre y el dolor, un fortín económico y político, también pierde con la falta de soluciones a sus necesidades internas básicas, sufre con la intervención norteamericana y sus políticas subyugantes y expansionistas, que a través de sus empresas multinacionales y transnacionales, se autoadjudican el territorio, las selvas, el agua, los minerales preciosos, y el subsuelo como propios, pasando por encima de la legislación de todo un país, que por medio de un aparato de gobierno desacreditado y mal administrado, entrega al mejor postor las riquezas de toda una nación, poniendo inclusive, la fuerza pública al servicio de las mafias transnacionales y locales.

Todo este desastre pasa factura de un momento a otro, hoy, luego de pasar por todo esto, sumado a la guerra insurgente provocada nuevamente por las oligarquías rancias tradicionales desde finales de los años 40, acentuada por la falta de educación, de sentido común y de pertenencia, de identidad nacional y de patriotismo, concreta sus más oscuros capítulos con el nacimiento del narcotráfico en la década de los 70, el endeudamiento externo, la pérdida de derechos civiles y ciudadanos, y la apertura económica en los 90, la acelerada privatización de los bienes públicos, la alta dependencia del comercio internacional y la desacertada política exterior, que lo único que hace es arrodillarse cada vez más a los intereses del país norteamericano y sus aliados.

Posteriormente, entramos en la dictadura de gobierno, que luego de sucesivos gobiernos fallidos, ilegales e ilegítimos, toca fondo con el último del siglo XX, que cierra de manera horrorosa su paso al nuevo milenio entregando el territorio nacional a las bases militares norteamericanas, terminando de entregar nuestra soberanía y sometiendo al país al precipicio social, económico y político durante los años siguientes, que pusieron a la ciudadanía entre escoger a más de lo mismo o a un capataz que prometía acabar con la insurgencia y sacar el país del hoyo profundo a través de una dictadura moderna de 20 años consecutivos, donde el país ha tenido la mayor cantidad de problemas de todo tipo a lo largo de su historia, ha concentrado la mayor cantidad de violaciones a los derechos humanos, muertos, desaparecidos, corrupción, entrega del territorio a las mafias y las empresas multinacionales, hambre, miseria, desempleo, destrucción del medio ambiente, saqueo de recursos naturales y expropiación de tierras, todo a tal punto de que en Colombia ya no queda más que expropiar y empeñar en éstos momentos.

Ha sido tal el saqueo y la corrupción en 20 años, que ninguna institución está exenta de este problema, adicional a la justicia que no actúa integralmente en estos escenarios y permite todo tipo de vejaciones sociales y políticas, dejando en libertad a los principales responsables y promotores del desastre histórico y el reciente, que ven desde sus podios como se destruye el país mientras ellos disfrutan de los dineros públicos hurtados y puestos en paraísos fiscales, para irse a vivir con comodidades, garantías jurídicas y otro tipo de inmunidades diplomáticas a otros países de manera confortable y no pagar impuestos de ninguna naturaleza.

La dictadura de gobierno de éstos últimos 20 años ha saqueado como nunca al país, es responsable de los inmensos huecos fiscales, del espantoso sistema de salud y seguridad social, de la acreditación financiera negativa, de los altos niveles de la deuda externa, de los grandes índices de corrupción, violencia y violación de los derechos humanos, de la baja escolarización a nivel superior, de los bajos niveles de la educación, de la poca o nula inversión en deportes, ciencia, tecnología y desarrollo humano, de la destrucción de la economía y la industria nacional, de la amplia dependencia de los productos extranjeros para el consumo interno y de la desesperanza de miles de personas que a diario se quitan la vida porque no ven otra salida, los efectos de la dictadura no son sólo económicos y políticos, son psicológicos, al producir también mentes enfermas por el poder, enfermos mentales con ganas de ocupar cargos públicos y de poder y gente demente que no tiene idea de dónde está parada, pero que tienen muchos seguidores en sus redes sociales, un efecto de esquizofrenia política que ve en cualquiera que no tiene idea de la realidad del país, una opción de liderazgo y de cambio, con tal de no seguir viendo a los mismos de siempre.

Aunque la dictadura de gobierno, se lleva todos los descréditos de su desastrosa labor antisocial y antipatriótica en el país, damos un lugar y actuación muy especial en este horror, a los EEUU, quienes se llevan con creces el premio al imperio más devastador, impositivo y tirano de los últimos tiempos, responsable de la alta devaluación de las monedas de los países de América Latina y de los desastres económicos que están sucediendo y están por venir.

Todo este escenario, sumado a los grandes problemas sociales que se han ido acumulando con el paso de las décadas, pone el serios aprietos cualquier intento de solución, porque se ha normalizado la corrupción, el saqueo, la violencia y la muerte, el sistema social y político están literalmente podridos por la corrupción y el narcotráfico, no hay nada legítimo que los sostenga, sólo la voluntad ciudadana y la esperanza de una pronta transformación hacia el cambio a través de un gobierno de transición democrática como el actual.





miércoles, 19 de octubre de 2022

10 años de labor supranacional del Constituyente Andino Alexander Ferms

 Por: Alexander Ferms

La Comunidad Andina de Naciones - CAN, organización supranacional del sur del continente americano, reforma cada 10 años la Carta Social Andina que integra actualmente a cuatro países andinos: Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, representando a una comunidad de 130 millones de personas.

En 2012, se realizó la Tercer Cumbre Social Andina en Bogotá, Colombia, con representantes directos e invitados fraternos de cada país por sectores, para reformar y construir la nueva Carta Social Andina, que rigiera constitucionalmente a los países de la CAN durante 10 años, sin embargo, luego de la evaluación y los importantes resultados logrados con la actual Constitución Andina, el Parlamento Andino y el órgano supranacional decidieron que no se realizaría una nueva cumbre por el momento.

Luego de asumir la responsabilidad de representar a Colombia a través del organismo supranacional por medio de una elección por méritos sociales, académicos, científicos y de liderazgo internacional, después de un intenso proceso de construcción de movimiento estudiantil entre 2005 y 2011 en Colombia y América Latina por medio de la Organización Mundial de Estudiantes - OME, es de considerar que se han cumplido a satisfacción, las metas y objetivos previstos, sorteando todo tipo de adversidades, que en muchos momentos, impidieron la ejecución de nuestra labor y hasta no permitieron nuestra presencia física en varios lugares.

Reconocimiento de la Universidad Nacional en 2012

Después de 10 años de nuestra labor supranacional y venciendo múltiples inconvenientes políticos, bloqueos laborales y económicos como única representación del sector social y de Colombia, hemos obtenido grandes resultados para el país, la comunidad andina y el continente americano, que ha cambiado positivamente la vida de millones de personas, entre estudiantes, docentes, investigadores, líderes sociales, políticos y gremiales, que han podido acceder efectivamente a sus derechos como ciudadanos andinos en territorio americano, Europa, Asia, Oceanía y África.

Nuestro trabajo en calidad de Constituyente Andino por la República de Colombia, labor Ad Honorem equivalente a un Parlamentario Andino o congresista colombiano (sin sueldo), está representado en 40 artículos y 3 capítulos completos para la Carta Social Andina de 2012, la cual ha significado la elaboración e implementación histórica de políticas públicas a nivel internacional en materia de juventud, mujeres y equidad de género, derecho internacional a la paz, medio ambiente y protección de patrimonio natural, comunidades afroandinas, nativas y originarias, educación, ciencia y cultura, movilidad académica y estudiantil, laboral, social, económica y humana, además, de asesorar y lograr el avance de importantes procesos supranacionales y de integración continental, que pese a los reveses políticos y de intervencionismo extranjero, hemos podido superar con éxito anteponiendo los intereses colectivos de las comunidades, por encima de los intereses individuales de potencias económicas y poderes transnacionales del hemisferio, para avanzar en la construcción de un nuevo continente.

En la actualidad, en materia de educación, ciencia y cultura, contabilizamos más de 200 instituciones de educación superior beneficiarias, más de 500 mil estudiantes, docentes e investigadores beneficiarios en los países de la CAN y más de 1 millón de académicos beneficiarios por medio de las diferentes modalidades de movilidad desde 2013 y 2014 a través de los programas de movilidad académica y humana desde la Alianza del Pacífico con una plataforma de más de 220 millones de personas incluido México, y el programa Alfa Puentes de la Unión Europea en América Latina con una plataforma de más de 700 millones de personas en todo el continente, además de proyectar a más de 10 millones de potenciales beneficiarios y miles de recomendaciones académicas, especiales y diplomáticas en todo el continente americano.

En materia social, mujer y equidad de género, comunidades nativas y afroandinas, derechos humanos y derecho internacional a la paz, se han logrado incluir importantes procesos de reconocimiento de organizaciones sociales, así como los acuerdos de paz de Colombia, la creación de ONG's de mujeres, afrodescendientes y pluriétnicos a nivel nacional en cada país de la CAN y a nivel continental, agrupando a cientos de organizaciones sociales, más de 3 mil en todo el continente americano, además de proyectar la formulación de sistematización de procesos étnicos y estadísticas para los principales indicadores de calidad de vida en la CAN; ahora, en Colombia por ejemplo, apoyamos la creación de Fedemujeres, la cual ha reunido a más de 20 organizaciones de mujeres de todo el país; observatorios internacionales y procesos de educación y formación social y política para la vida; también, logramos integrar los procesos de transformación social a través de la restauración nacional, y, a nivel internacional, se están apoyando procesos de integración popular y de base por medio de encuentros pluriculturales para la construcción del Abya Yala y la integración de los pueblos originarios, con el reconocimiento de importantes líderes, dirigentes políticos y organizaciones sociales del Perú, Bolivia y Chile, además, de obtener el apoyo de expresidentes de la región, como Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, así mismo, un importante  reconocimiento internacional en la representación continental para la firma de la primera declaración mundial de paz y cesación de la guerra, realizada en Corea del Sur en 2016.

En el ámbito de ambiente y patrimonio natural, se ha avanzado significativamente en los países de la CAN, para la ratificación de los acuerdos de Escazú, además de proyectar la creación de Fenambiente para la protección integral del medio ambiente en Colombia y las bases de la Organización Americana del Medio Ambiente y la Organización Mundial del Medio Ambiente, la preservación, protección y cuidado de la Amazonía y de la no proliferación de fuentes contaminantes, un tema de difícil manejo que ha sido decantado según las dinámicas de cada país.

La labor que hemos impulsado, ha trascendido las fronteras de la CAN, siendo un proceso continental que está haciendo historia y que propende por un sendero de integración para el continente americano, con el impulso del Movimiento Social Progresista de Suramérica - MSP para el avance del proyecto continental de la América Plurinacional, que ha trascendido sin padrinazgos políticos, sin politiquería, sin oportunismos y sin favores políticos, además de la elaboración de la propuesta del Himno Continental o Himno a América y el inicio del proyecto sinfónico continental Orquesta Filarmónica de América - Filamérica que comenzó formalmente en 2018.

El reconocimiento a nuestra labor, de parte de numerosas organizaciones sociales y políticas, no sólo en la CAN, sino a nivel continental e internacional, hablan por si solas del trabajo que con sacrificio, honestidad, transparencia y mucho esfuerzo, se ha logrado durante estos diez años de incansable actividad por los pueblos de América.

Somos conscientes de los innumerables retos que aun faltan por resolver, pero aquí estamos, con la convicción de que siempre estaremos a la altura de las circunstancias y los desafíos por venir.

Firmes, hacia la Victoria! Por un Nuevo Continente!