domingo, 24 de septiembre de 2023

Las realidades politicas en la nacion neogranadina de Colombia 2023

 Por: Alexander Ferms.

La nación neogranadina de Colombia, que por éstos días viene presentando varias situaciones de orden político, que se destacan más por los escándalos mediáticos que por la comunicación de las acciones afirmativas del gobierno, presenta algunos escenarios que destacamos como realidades políticas:

1. El fracaso rotundo del Pacto Histórico y sus aliados en el proyecto político local y regional.

Es una gran realidad, que el Pacto Histórico a nivel nacional en el congreso, ya tiene bastantes problemas, comenzando con las pésimas y desastrosas representaciones que tiene en la cámara de representantes, tanto por Antioquia, con Alejandro Toro, cuota política del Alcalde de Medellín Daniel Quintero, y que se destaca por hacer lobby político a su mentor y por ejercer la representación congresal como si fuera el director de una fundación; Susana Gómez, también cuota de Quintero y que se ha destacado por hacer pésimas intervenciones en el congreso, contratar a su novio sin experiencia laboral y sin la formación profesional mínima, además de decir que le encanta fumar marihuana; Luz María Múnera, esta última, quién se coló en la lista con trampa, pasando por encima de las decisiones de su propio partido en Antioquia y que finalmente perdió su curul con un candidato del Centro Democrático; y bueno, el tema no para aquí, por Atlántico, con el caso de Agmeth Escaf, actor quemado de TV que no tiene idea de política ni trabajo social alguno, sólo que es conocido de Verónica Alcocer, esposa del Presidente Petro, y que finalmente impusieron por encima del abogado Miguel Angel del Río; el caso del senador Alex Flores, que también es una ficha de Quintero y que se ha destacado por sus escándalos y borracheras usando su investidura congresal; María José Pizarro, que ha presentado el proyecto de ley de matricula cero como educación gratuita, mintiéndole a los estudiantes y al país, tomando el trabajo de otras personas como propio; entre otros impresentables casos de corrupción política al interior del Pacto Histórico; luego seguimos con el Partido Alianza Verde, que por éstos días ha contado con sendos escándalos por cuenta de la señora Catherine Juvinao, quien representa a Bogotá, donde manifiesta que está en el cargo sólo por el dinero, la posición y el prestigio político que genera ser un congresista, a lo cual dice entre risas en un video, que lo único que le importa es hacer 4 períodos, 2 de cámara y 2 de senado y luego irse del país a disfrutar de su pensión en una isla a ver ballenas, evocando al falso de Fajardo; por este corte, Katherine Miranda de ese mismo partido quien también se vendió como alternativa y le hace el juego a las EPS en contra de la reforma a la salud; luego Jennifer Pedraza, del Partido Dignidad y Compromiso, o mejor dicho, MOIR y Fajardo, quien engañó al movimiento estudiantil y se lucró de él ejerciendo una falsa representación, usurpando las luchas estudiantiles de lograr recursos y mejores condiciones para la educación, y por último, JP Hernández, un influencer que también se vendió como alternativo y que usó su discurso politiquero en redes sociales para disfrazarse de progresista, llegar a una gran audiencia y lograr su objetivo, y así entre otros falsos aliados del proyecto político de cambio en otras instancias de poder que no alcanzamos a mencionar aquí.

Este panorama, es la antesala al desastre en la proyección de las listas locales y regionales del Pacto Histórico a las elecciones del 29 de octubre de 2023, que nunca se pudieron consolidar, y es que el Pacto a nivel regional no tenía realmente líderes desde el congreso para montar los procesos sociales y políticos de base, no había quién hiciera ese trabajo a pesar de que ellos, han contado con todos los medios posibles para hacerlo, porque como dijimos antes, éstos pésimos e incompetentes congresistas lo único que les importa es representarse a sí mismos, se la han pasado haciendo el ridículo, además de escándalos y lobby político en vez de ejercer sus funciones y construir los procesos que se tenían que realizar en sus territorios. 

El fracaso es latente, no hay líderes inscritos para las elecciones locales y regionales que puedan representar el proyecto político del gobierno nacional y quienes hubieran podido hacer algo quedaron por fuera, todo por la incompetencia de los congresistas y los representantes legales de los partidos políticos del Pacto Histórico, tanto los grandes como los que apenas recibieron la personería jurídica recientemente. Les quedó grande la responsabilidad y el país, no fueron capaz de sostener la coalición y en la mayoría de las regiones se dividieron, dejando tirado el proceso de transición democrática a nivel nacional, tarea que han tenido que asumir organizaciones de carácter internacional como el Movimiento Social Progresista de Suramérica - MSP en Colombia, que no cuenta con recursos económicos y que fue vilmente excluida del Pacto Histórico y sus partidos políticos, gracias a las mezquindades, envidias y egoísmos de quienes no quieren un cambio real y que sólo les interesa ser mercaderes electorales para vender avales y asignar renglones o escoger candidatos sin formación ni trabajo social ni político, corruptos, oportunistas y politiqueros a cargos uninominales. A pesar de esta situación adversa, el MSP Colombia está tratando de revertir el problema con lo poco que tiene a través de capacitaciones virtuales a sus cerca de 2000 candidatos a los diferentes cargos de representación local y regional en todo el país, que tuvieron que ser avalados por otras fuerzas políticas afines para que no se quedaran sin participar, porque este trabajo simplemente no fue capaz de hacerlo el Pacto Histórico con sus partidos políticos, sus amplias capacidades logísticas y poder político desde el congreso hacia los territorios, un grave problema que a pesar de los esfuerzos del MSP Colombia, será definitivo en la elección de los próximos gobernantes locales y regionales, porque muchos de los candidatos que van a salir electos, incluso desde el mismo Pacto Histórico o sus partidos que resultaron divididos a nivel nacional, serán contrarios al gobierno y al proyecto progresista, lo que significará una importante oposición desde el territorio, sumados a los candidatos de derecha y ultraderecha que están aprovechando la situación, lo que en conclusión es un desastre político a nivel nacional.

2. El nombramiento equivocado de personajes de dudosa procedencia política y que no representan el proyecto político del gobierno.

Éstos personajes, son bien conocidos por su oportunismo político antes, durante y después de la campaña presidencial de Gustavo Petro, y es que gracias a sus maniobras al interior de la campaña y algunos contactos clave, lograron colarse y hacerse con altos cargos de gobierno, entre ellos Laura Sarabia, primero Jefe de Gabinete, quién no ha tenido la experiencia ni el talante suficiente para semejante cargo, sólo ser la cuota politiquera de Armando Benedetti, y que además, impidió desde un comienzo, el acceso de comunicaciones dirigidas al presidente sobre las problemáticas de diferentes zonas del país, tuvo un escándalo por un dinero que se perdió de su casa, situación que aprovecharon los medios privados haciendo de este asunto toda una novela, y luego el Presidente Petro, vuelve y la trae de regreso al gobierno, premiando a una persona incorrecta, que no gustaba del proyecto progresista ni se identificaba con él, poniéndola al frente de la Dirección del Departamento de Prosperidad Social, ente que entre otras cosas, posee un presupuesto billonario; Armando Benedetti, actual embajador de Colombia en Venezuela, fue premiado en este cargo por supuestamente aportar recursos y muchos votos en la campaña presidencial desde la costa Caribe, pero que en una borrachera sacó a relucir su descontento político con el escándalo de su ex asesora en el congreso Laura Sarabia, reclamándole por su falta de lealtad por su cercanía con el Presidente Petro; Alfonso Prada, ministro del interior que ha sabido venderse siempre al mejor postor, hizo parte de las dictaduras de gobierno y al parecer estaba influyendo en varios nombramientos de carteras y que ya salió, Carolina Corcho, quien se quedó con el ministerio de salud, pero que luego salió por su doble papel jugando a dos bandos, es decir, con el gobierno y con los detractores de la reforma a la salud y las EPS, en un claro conflicto de intereses; Mauricio Lizcano, actual ministro de comunicaciones, quién es una ficha de la ultra derecha y que hace todo por no comunicar nada de los logros de la presidencia, la esposa de César Gaviria, actual embajadora de Colombia en Egipto y que su rosca es más que evidente, y Gerardo Vega, quien actualmente está como Director de la Agencia Nacional de Tierras y que ha sido un oportunista y politiquero de marca mayor, autonombrándose dirigente del proceso progresista en Antioquia, ha defendido como abogado a Sergio Fajardo y no hizo nada en su momento por la restitución de tierras; el Director de la Nueva EPS que lleva cerca de 20 años en el cargo, entre otros casos que podríamos seguir citando y la lista sería interminable.

Esto sin duda, ha sido uno de los mayores descalabros de la presidencia, porque no se han nombrado a personas que trabajaron en campaña, no se han tenido en cuenta a líderes locales y regionales que dieron todo por lograr el ascenso del Presidente Petro; por el contrario, éstos han sido completamente ignorados y las personas que se han nombrado desde el comienzo del gobierno, no son idóneas y afines a éstos importantes cargos, además, de que no son compatibles con el proyecto político del gobierno, sólo sirven o han servido a sus intereses particulares y a sus aliados estratégicos, además, de que en varias esferas de poder se afirma que muchos de los nombramientos realizados en altos cargos de gobierno, han tenido influencia directa de Verónica Alcocer, para beneficiar a algunos personajes de círculos sociales oligárquicos, para guardar apariencias y ganar un estatus social que nunca le van a reconocer, en detrimento de la meritocracia y los compromisos políticos con los líderes locales y regionales de campaña, lo que se traduce en una disminución significativa de la gestión positiva y de atraso en los procesos administrativos que deberían tener un importante avance, con gente realmente comprometida a estas alturas del partido.

Además de todo lo anterior, éstos personajes rosqueros e inútiles se han convertido en verdaderos atranques para las reformas, las comunicaciones oficiales son un desastre, la ciudadanía no sabe que está haciendo el gobierno y esto ha favorecido campañas de desprestigio, información y noticias falsas y tendenciosas por parte de los medios privados, quienes no desaprovechan los escándalos de los congresistas ineptos, lo que está generando confusión y desazón entre el pueblo colombiano, y que ha sido un punto muy importante que la oposición de derecha y ultra derecha está aprovechando a más no poder para lograr captar incautos en contra del gobierno para las elecciones locales y regionales del 29 de octubre.

3. No se asoma un cambio al sistema político.

Hay un tema que es esencial, y que es una gran realidad política. El sistema político colombiano además de inadecuado es obsoleto, no responde a las necesidades del país, la corrupción y la mafia lo tienen completamente inundado y cooptado, las instituciones de control no funcionan y la justicia es totalmente inoperante, estamos en una película de terror político.

Lo que hoy vive Colombia es lo menos parecido a una democracia deficiente, es una democracia totalmente fallida y es que mientras Colombia continúe con el mismo modelo y no se haga ya una reforma constitucional total, es decir, una asamblea nacional constituyente y se declare la emergencia nacional en los principales temas de país, además de retomar el control de la justicia y el territorio, los grandes terroristas políticos y los corruptos, seguirán libres disfrutando de sus fortunas mal habidas en paraísos fiscales y el país continuará pagando una deuda externa sin precedentes y ocupando los primeros lugares en desigualdad, inequidad y violación sistemática de derechos humanos, es decir, el país no avanzará en nada.

Al mismo tiempo con lo anterior, se debe realizar una reestructuración total de la fuerza pública y de las autoridades civiles responsables, para asegurar la gobernabilidad y la estabilidad democrática, con todos los medios disponibles para tal fin, no se puede dar la más mínima ventaja, se debe actuar con todo el peso del poder gubernamental contra quienes no respeten la constitución y sigan con una visión contraria al proyecto progresista y de país.

La corrupción, el terrorismo político, mercenario y de las dictaduras de gobierno, deben ser castigadas con total severidad, con penas realmente ejemplares, así como los delitos derivados del sistema de muerte implementado con la Ley 100 de 1993, sus promotores y posteriores ejecutantes, además de los diferentes flagelos resultantes de las políticas de apertura económica desde 1991, la implementación del neoliberalismo, los tratados de libre comercio, la política de extracción minera y sus grandes concesiones a multinacionales entre otros graves problemas; se debe recuperar el dinero robado y fugado usando todas las herramientas disponibles por el gobierno y la ley.

Mientras no se vean luces de un cambio real, el país seguirá en la senda del oscurantismo político y el Pacto Histórico no pasará de ser un Papelón Histórico o peor aún, un Pacto Histriónico, conformado por personajes que creen ser dioses y al tiempo, representarse a sí mismos porque su "grandeza" no cabe en un proyecto político y social para Colombia.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Elecciones 2023: el escenario adverso del progresismo en la nación neogranadina

 Por: Alexander Ferms.

Son varios los sucesos que en la nación neogranadina de Colombia, plantean escenarios muy difíciles para el progresismo, no por su naturaleza, sino por las pésimas decisiones que se han tomado en materia política, y es que para nadie es un secreto, que la llegada de un gobierno no oligárquico después de 155 años, iba a tener serias dificultades.

Luego de un año y un mes de Gobierno en Colombia, son mas las incertidumbres que las certezas en importantes temas de interés general, como la salud, el trabajo, las pensiones, la seguridad, el precio de los combustibles, el precio de los alimentos y la misma gobernabilidad, entre otros.

Candidatos del Pacto Histórico a la JAL, concejo en Cartagena y asamblea de Bolívar sin aval   

Esta situación adversa, se ha desatado gracias a que primero, la dictadura de gobierno de Iván Duque, dejó serios problemas en el país, con deudas históricas, la venta de las reservas de oro, la fuerte desvalorización del peso y el alto precio del dólar y otra serie de graves problemas de corrupción, obras inconclusas, burocracia ociosa y servidores públicos corruptos que torpedean el buen funcionamiento del aparato estatal, que el Gobierno presidido por Gustavo Petro todavía no ha podido resolver; segundo, posee una fuerte y férrea oposición desde el congreso, hecho que no ha permitido que las reformas propuestas en campaña se hayan podido realizar; tercero, los medios de comunicación privados y algunos públicos atacando al Gobierno desde todas direcciones para dañar la imagen institucional con noticias falsas o tendenciosas y la inoperancia del ministerio de las TIC, que no está haciendo mayor cosa por destinar los recursos para las comunicaciones y que el Gobierno comunique lo que se está haciendo, es decir, que la ciudadanía se entere de la gestión gubernamental; cuarto, la ineptitud, inoperancia y falta de gestión de los congresistas del Pacto Histórico, tanto en el senado como en la cámara de representantes, muchos de ellos no deberían ostentar dicha representación, están haciendo el ridículo, no son dignos y no saben para qué están ahí, su presencia significa una completa vergüenza para el proceso de cambio; quinto, el Presidente Petro está haciendo pésimos nombramientos en altos cargos de Gobierno, tiene un cerco diplomático que impide que se acerque a la ciudadanía, se ha rodeado muy mal, está gobernando con los mismos de siempre, con gente que hace parte de las oligarquías mediocres y rancias, quienes no están haciendo lo que deberían hacer, es decir, tenemos más de lo mismo; sexto, el proyecto de Gobierno, no hizo el trabajo de construcción de bases sociales y políticas que debió tener para las elecciones locales y regionales del próximo 29 de octubre, habrá un "papelón" o "fracaso" histórico, porque los lideres que trabajaron en campaña presidencial y todos aquellos que hicieron posible el ascenso de este Gobierno desde las ciudades y regiones quedaron por fuera, son muy pocos los candidatos dignos que quedaron inscritos, prácticamente se retrocedieron 10 años en materia de representación política, la que debería ser la más solida en éstos precisos momentos para defender el proyecto progresista en los municipios, distritos y departamentos.

En resumen, Gobierno de Gustavo Petro no ha sabido leer los momentos políticos clave, para sostener el proyecto gubernamental en el nivel local y regional, el partido político y la coalición que se supone deberían liderar por ser oficialismo (Colombia Humana y el Pacto Histórico), están en nada, todavía actúan como oposición, les quedó grande el reto, les quedó grande el trabajo, sus lideres o representantes no entendieron qué hacer con el poder, no supieron definir un verdadero proceso de unidad, dejaron todo al deseo de unos cuantos, estas organizaciones políticas se llenaron de oportunistas, culebreros, politiqueros, reencauchados y corruptos, donde han prevalecido los egos y los personalismos inocuos, que finalmente llevaron a una división igual o peor a la que se tuvo hace 10 años, inclusive, algunos de los partidos que hacían parte del Pacto Histórico en las regiones, avalaron a candidatos impresentables, uribistas, afines al uribismo, de la ultra derecha y con procesos de corrupción, dejando por fuera a los lideres que debieron ser avalados, todo este desastre, se da gracias a que el líder natural, el Presidente Gustavo Petro, dejó a la deriva el proyecto político, creyendo que este se cuadraba solo, sin necesidad de prestarle atención, es por tal motivo que no habrán candidatos progresistas para sostener la labor de gobierno central desde las regiones, lo que se traduce en un desastre político de grandes proporciones y que llevará a una segura y posible gran oposición desde muchos municipios, ciudades capitales y departamentos de importancia, todo esto a partir del 1 de enero de 2024, lo que hará mucho mas difícil la tarea de generar una buena gestión, sumando además, que los órganos de control parece que no van a tener muchos cambios y seguiremos viendo la impunidad en los casos de corrupción mas representativos, seguiremos viendo impunes a ex ministros, ex servidores públicos y ex presidentes dictadores imputados, con investigaciones por montones por graves delitos, viajando por Colombia y el mundo con total tranquilidad disfrutando del dinero del erario publico colombiano que se han robado durante años.

El panorama desde lo electoral no es para nada alentador, los problemas políticos reales apenas comienzan, no se ve el cambio para el pueblo, ni para los lideres que han puesto empeño, vida, alma, corazón y años de sacrificio, no se reflejan los resultados y frutos para los verdaderos lideres, que siguen en igual o peor situación, mientras que los únicos que están viviendo sabroso son las oligarquías mediocres con sus alfiles en altos cargos de Gobierno, los oportunistas, politiqueros, culebreros, reencauchados y corruptos. Hasta cuando tendremos que ver un verdadero cambio?

sábado, 4 de marzo de 2023

El proceso de desestabilizacion politica en la nacion neogranadina de Colombia

 Por: Alexander Ferms

Desde el momento de la elección de Gustavo Petro como Presidente de la nación neogranadina de Colombia, se iniciaron oficialmente los ataques políticos y mediáticos contra el nuevo gobierno, por parte de los sectores que han ostentado el poder político desde hace 155 años y la reciente mafia dictatorial de los últimos 20 años.

La nación neogranadina de Colombia es un país que luego de 203 años de independencia militar, no ha podido consolidarse, primero por las constantes pugnas de poder entre las oligarquías, tanto tradicionales como emergentes, y los nuevos actores representados en las mafias y los políticos corruptos. Bajo este escenario, el primer gobierno de transición democrática está recibiendo ataques desde todos los frentes, primero con el objetivo de desprestigiarlo ante la opinión pública, luego crear una atmosfera de crisis institucional o democrática y después argumentar ingobernabilidad y falta de cohesión política para generar el caos y finalmente buscar por los medios civiles o militares el derrocamiento del gobierno.


El proceso de desestabilización tiene varias etapas y frentes de ataque, por un lado los medios prepago aliados de las mafias, por otro lado los empresarios corruptos y evasores de impuestos, luego las familias oligarcas emergentes y tradicionales, después los políticos corruptos y neoliberales y finalmente, las mafias colombianas unidas a la fuerza publica corrupta.

Las etapas para la desestabilización dependen de los procesos políticos que el gobierno tenga en su agenda como prioridad y que afecten los intereses de los grupos mencionados anteriormente. Cada vez que surge una reforma política a un tema de interés nacional que presenta graves problemas, entra en acción la reacción por parte de la nueva oposición, que antes era dictadura y gobierno fallido al tiempo. 

Las primeras etapas o fases surtieron su primer proceso desde el contexto político, durante las elecciones de congreso de 2022, cuando se tuvo la oportunidad de hacer un relevo institucional y que no pudo completarse a cabalidad, apenas si tuvo para sostener una gobernabilidad medianamente estable, pero amorfa e impredecible, sin embargo, queda una sensación de empate técnico con la nueva oposición, que igual quedó con una representación importante en el congreso.

Al mismo tiempo, en un contexto de herencia de resultados dictatoriales, sobre todo de los últimos 20 años, el gobierno de Petro recibe un país quebrado, destruido económica, política y socialmente, sin reservas internacionales de oro, con la moneda local por el piso y un dólar volátil y por las nubes, deudas impagables, corrupción de todas las especies e inmensos huecos fiscales que sólo un milagro económico podrá llenar.

Las etapas intermedias para la desestabilización son las movilizaciones sociales sin sentido, que son realizadas por extremistas radicales de ultra derecha y neonazis colombianos, sólo para entorpecer el normal desarrollo de las reformas, para intentar evitar a toda costa que los cambios que tanto requiere el país se hagan, luego, para completar el proceso de desestabilización, hay dos actores que cumplen con este cometido, primero los politiqueros y oportunistas que sólo buscan beneficiarse a través de la imagen del presidente y su gobierno, son personajes que no dejan avanzar los procesos de transición democrática y no dejan avanzar al país, estos se hacen llamar progresistas pero en realidad son manzanillos y lagartos politiqueros; ahora, un segundo y no menos importante actor es la clase política tradicional unida con las mafias políticas corruptas y politiqueras y miembros de la fuerza publica, que simplemente no soportan la idea de no tener el poder de gobierno, de estar por fuera de la torta burocrática y de no poder seguir con sus negocios ilegales y corruptos.

Estos últimos actores son peligrosos, pero en una franca competencia con los primeros, están casi iguales en maldad y métodos sucios de disuasión política, sin embargo, las estrategias de desestabilización electoral, están al orden del día, y es que si el presidente Petro, no se amarra bien los pantalones y se pone serio con este tema, estaremos completando una fase avanzada del proceso de desestabilización, que consiste en que no se logre una representación importante del proyecto progresista en los niveles local y regional, es decir, si no se logran ediles, concejales, alcaldes, diputados y gobernadores amigos del gobierno, el proyecto nacional se vera seriamente afectado y retrasado, y estaremos bajo una etapa final de desestabilización para el golpe de Estado.

Todo lo anterior, aunado con un bombardeo constante de desinformación y mentiras por los medios de comunicación privados, que crean una mala imagen del gobierno ante la opinión publica, además de una sensación de ingobernabilidad y de que no hubo ningún cambio, esto, sumado a la inoperancia presentada por los medios oficiales de gobierno en transmitir e informar, cuales son las gestiones que se están adelantando para resolver tantos problemas juntos.

En resumen, el éxito o fracaso del proceso de desestabilización política depende de qué tanta determinación tenga el presidente Petro de ponerle freno real a los corruptos y lograr consolidar su proyecto de gobierno desde las regiones, no con consensos amañados o inestables dentro del Pacto Histórico o Frente Amplio, que den cabida a sectores políticos tradicionales o politiqueros, sólo porque se tiene la concepción errada de que sin ellos no ganamos, sino, de saber, con cuantas opciones de calidad contamos, si realmente podemos convocar gente que de verdad pueda asumir el reto de transformar el país desde las regiones, es cierto que habrán muchos problemas de gobernabilidad y esto se prestará para deslegitimar al gobierno nacional, pero en la actualidad, los tiempos han cambiado y no quien tenga mas dinero o mejores aliados políticos o padrinos es quien pueda tener la primera opción de lograr una representación política, es quienes demuestren con resultados que pueden llegar a administrar bien una ciudad o un departamento, ahí sabremos si efectivamente podremos ver el fracaso del proceso de desestabilización política en la nación neogranadina de Colombia.

domingo, 22 de enero de 2023

Los planes de desestabilización regional: Operacion Condor 2.0

 Por: Alexander Ferms

América del Sur, experimenta uno de sus momentos más difíciles de desestabilización política de los últimos tiempos. Varias naciones, que han padecido los efectos nefastos de los modelos neoliberales, y que han apostado por proyectos políticos progresistas, en busca de cambios positivos para la restauración de sus economías y su soberanía, están siendo blanco de los ataques de las oligarquías, las mafias políticas y transnacionales, el narcotráfico y los intereses injerencistas de naciones como Estados Unidos, que combinados, le hacen mucho daño a las democracias del hemisferio, reflejando un serio proceso de desestabilización regional, lo que hemos denominado en esta oportunidad como la operación Cóndor 2.0.

Esta nueva modalidad de intervencionismo regional, está siendo implementada según la dinámica política de la nación a desestabilizar, en momentos clave y con el apoyo de los medios de comunicación y la fuerza pública adoctrinada a los intereses mafiosos y norteamericanos.

El primer ejercicio de esta estrategia moderna ocurrió en Bolivia, cuando en 2019 se estrena la modalidad de golpe de Estado blando, en una acción combinada entre los militares adoctrinados, las oligarquias y los medios de comunicación, articulados con el financiamiento norteamericano y con un plan de retoma inmediata del poder, un proceso completamente calculado y planeado. La víctima: el electo presidente Evo Morales.

El segundo ejercicio, que tiene por escenario al Perú, en diciembre de 2022 se realiza una acción igualmente combinada, se apela primero a demandar la elección del Presidente electo Pedro Castillo, sin embargo, esta no tiene resultado, por lo que se acude a asfixiar políticamente, desde el congreso, de mayoría opositora, al gobierno de transición democrática, con el bombardeo constante de noticias falsas y tendenciosas de los medios de comunicación privados, para que el gobierno haga múltiples concesiones, amenazando primero con el no tramite de proyectos, la ingobernabilidad y la vacancia presidencial, situación que forza al Presidente a tomar la decisión de cerrar provisionalmente el congreso y que finalmente desencadena la vacancia, todo esto alimentado por los medios de comunicación, el apoyo de los militares y policías adoctrinados, que no dudan en traicionar la patria y entregar a Castillo a los golpistas.

El tercer ejercicio, tiene como escenario a Brasil, el 8 de enero de 2023, sólo ocho días después de posesionado el Presidente Luiz Inacio Lula Da Silva, con un ataque coordinado de vándalos, fanáticos y terroristas de ultraderecha, que se prestaron para invadir y atacar indiscriminadamente las sedes del Parlamento, la Presidencia y la Corte Suprema, donde generaron caos y zozobra política, situación que pretendía el derrocamiento del recién posesionado mandatario y que fue neutralizada por fortuna, por lo que sus efectos no pasaron a mayores, sin embargo, este intento fallido de golpe de Estado es una alerta que no se puede ignorar con los últimos acontecimientos de desestabilización regional que se vienen presentando en otros países con proyectos progresistas.

Aparte de estos tres ejercicios, tenemos el fuerte bloqueo y proceso injerencista durante varios años en Venezuela, que ha resistido valientemente ante los constantes ataques mediáticos, de la OEA, ataques a la moneda e infraestructura economica desde Colombia, el no reconocimiento de su democracia y el congelamiento de sus activos en el exterior, hasta con nombramiento de delegado interino de facto, impuesto por Estados Unidos, lo que resultó finalmente en un fracaso rotundo, el Presidente Nicolás Maduro se sostuvo y está sacando adelante a su país a pesar de las adversidades; ahora, existen planes de desestabilización en Argentina y Colombia, en el primer caso, ya se viene trabajando fuertemente en la guerra económica, sumado a esto el atentado fallido contra la vicepresidente Cristina Fernández y su posterior persecución jurídica y política, lo cual ha sido una situación compleja y de impacto político; luego en el segundo caso, se viene planificando el golpe de Estado contra el Presidente Gustavo Petro, desde un escenario múltiple, que desencadene una crisis económica, social y política en Colombia, que haga responsable directamente al gobierno de transición democrática, con los ataques de los medios privados e internacionales, recordemos que Colombia prácticamente no tiene reservas internacionales en oro para respaldar su moneda ni mucho menos su economía, algo que se preparó desde la dictadura de gobierno saliente para fomentar el desarrollo de una crisis, que hasta ahora se ha mantenido controlada, pero que cuenta con otros actores hostiles como los militares, policías y retirados adoctrinados que estarían preparando escenarios de violencia y apoyando convocatorias de paros y marchas injustificadas, todo esto, con tal de conservar el conflicto interno y derrocar al Presidente Petro.

Ahora, todo este proceso de desestabilización, obedece primero, a que Estados Unidos no quiere ceder más terreno en América Latina y de esta forma perder su influencia hegemónica, esto es, que se fortalezcan los procesos de integración regional, de que en este caso las naciones suramericanas tengan mayor autonomía y comiencen a trabajar en su soberanía en todos los ámbitos, además de resolver sus problemas en un escenario propio, que no dependa de las opiniones de Estados Unidos ni sus aliados y que las decisiones que se tomen sean acordadas con respecto de las necesidades de cada comunidad, y no de un tercer actor, como por ejemplo una multinacional o transnacional, lo que en la modernidad se conoce como las dictaduras corporativas, que se unen a la acción combinada de desestabilización para sostener sus intereses y mantener su poder en el territorio de influencia.

Luego, es el momento de que las democracias de América Latina, en especial las suramericanas, retomen lo antes posible el modelo integracionista, pongan a funcionar y reactiven de forma efectiva para al servicio de los intereses regionales, los organismos supranacionales como el Parlamento Andino y la Unión de Naciones Suramericanas - UNASUR, y así comenzar a evitar escenarios futuros de desestabilización regional y se pueda reclamar en bloque, el respeto y el derecho de la autodeterminación de los pueblos y sus soberanías nacionales.

El funcionamiento adecuado de estos organismos supranacionales, es esencial para la construcción efectiva de un continente unido y fuerte. Los intereses y beneficios de una nacion en decadencia como Estados Unidos, no valen el sacrificio de todo un continente.

sábado, 26 de noviembre de 2022

La integración suramericana y la construcción de un nuevo continente

 Por: Alexander Ferms

En 2008, nace la Unión de Naciones Suramericanas - UNASUR, organización suramericana de integración regional, que entra en vigor en 2011 bajo el Tratado Constitutivo de UNASUR, y que da su razón de ser gracias a la gestión internacional de los proyectos progresistas de la mayoría de naciones del sur de América, que en su momento materializaron el proceso integracionista continental con el objetivo de construir una identidad y ciudadanía suramericana para el desarrollo de un territorio integrado.

Luego de este primer e importante paso para el proyecto continental de integración, se da un fenómeno de retroceso político en varios de los países que habían impulsado dicho proceso, por medio del regreso de varios regímenes neocolonialistas que desconocieron al organismo supranacional, suspendieron su participación indefinidamente y otros optaron por su retiro definitivo, para crear una pseudo organización llamada PROSUR, que obedecía únicamente a los intereses hegemónicos de Estados Unidos, estaba viciada políticamente y no tenía ningún objetivo integracionista, sino por el contrario, su función consistía en ahondar las brechas políticas, culturales, económicas y sociales de los países americanos para sostener el poder de Estados Unidos en la región y evitar el desarrollo de las naciones suramericanas emergentes, en últimas, lo que se pretendía era el desmoronamiento definitivo de UNASUR, cosa que no ha ocurrido gracias a la presencia de cuatro países: Venezuela, Bolivia, Surinam y Guyana, quienes han resistido los ataques directos del fascismo norteamericano y sus aliados en el sur del continente.

Ahora, después de los triunfos electorales presidenciales del progresismo en Argentina, Perú, Chile, Colombia y recientemente Brasil, se abre la ventana del resurgimiento de UNASUR, que tiene que volver al escenario internacional con toda la fuerza necesaria, para recomenzar a construir el proyecto continental de identidad e integración del territorio en todos los aspectos, para generar prosperidad, calidad de vida y desarrollo sostenible desde el sur del continente.

La construcción del nuevo continente no puede tener medias tintas, debe ser un proyecto fuerte, sólido, con una buena planeación dirigida a resolver los principales problemas sociales y al mismo tiempo, iniciar la configuración de una gigantesca potencia económica, social, política, cultural y militar en el sur del continente, con miras a ejecutarse a corto, mediano y largo plazo, planteando un panorama autosostenible en el tiempo para evitar que el neocolonialismo y el fascismo norteamericano sigan vigentes o tengan posibilidad de infiltrar y socavar el proyecto integracionista.

Desde UNASUR y los demás órganos supranacionales suramericanos, como la CAN a través del Parlamento Andino y otros como el Parlamento Latinoamericano y el Parlamento Latinoamericano de los Pueblos, se debe regularizar política y estructuralmente a cada uno de los países, lo que significa la eliminación del fascismo, del neocolonialismo y de las prácticas neonazis o de supremacismo racial, económico, social, político entre otros, así como sus derivados modelos neoliberales o ultracapitalistas impuestos por Estados Unidos o sus aliados europeos, para que cada país del sur de América pueda cumplir con las metas de integración y ciudadanía suramericana, además de establecer metas de crecimiento conjunto y dirigido, que permitan que las naciones mas poderosas apoyen a las más débiles y se cree un proceso de estabilización continental, que permita la construcción de un equilibrio sostenible y se evite la dependencia de los Estados Unidos y se pueda dar soluciones a los problemas que aquejan al territorio del sur del continente en su totalidad.

Desde la nación neogranadina de Colombia, ya dimos algunos pasos, a pesar de los 20 años de la dictadura civil de gobierno desde 2002, aun así, comenzamos con la simbología para fomentar el patriotismo continental, con la composición del Himno a América (Canto de los Andes), que también es llamado Himno Continental y que fue socializado durante la Tercer Cumbre Social Andina de 2012, además de que se está realizando un proceso de educación política y constitucional desde la Carta Social Andina de 2012 y se está construyendo la base continental en varios de los países de América Latina, con amplios resultados en materia de educación, medio ambiente, movilidad humana, derechos humanos, juventud y equidad de género, para apoyar el proyecto de integración con miras a la creación del continente-región, que debe dar las soluciones correctas a los principales problemas de nuestros países, desde su conjunto, con la aplicación de políticas públicas continentales equitativas, que contemplen las complejidades y características de cada uno de los territorios integrantes.

El proyecto de integración suramericana no debe dar espera, debe reactivarse cuanto antes, para la reconfiguración continental y la conformación de un bloque sólido que combata eficazmente los flagelos del narcotráfico, el terrorismo neocolonialista, la dependencia hegemónica y los procesos políticos y sociales extremistas como el fascismo, el neonazismo y otras formas de totalitarismo hegemónico, social y político, así como sus modelos derivados del capitalismo salvaje, el neoconservatismo y el neoliberalismo, que han demostrado alrededor del planeta que son sistemas que sólo producen hambre, miseria, muerte y destrucción, y son la muestra más clara del retroceso actual de la humanidad.

lunes, 21 de noviembre de 2022

El proyecto de transición democrática en Colombia y su apuesta local y regional

 Por: Alexander Ferms

La Nación Neogranadina de Colombia experimenta en la actualidad un proceso de transición democrática, desde el nivel nacional, que no era posible desde hace 155 años, sin embargo, el proyecto local y regional está seriamente comprometido por las infiltraciones antiprogresistas, presentes en los sectores que apoyaron el ascenso de Gustavo Petro a la Presidencia.

Y no es un secreto, que al interior de la Coalición Pacto Histórico y sus organizaciones políticas coaligadas, hay presencia efectiva de personas que no tienen nada que ver con el proyecto progresista, comenzando con algunos congresistas electos en varios departamentos, que pertenecen a estructuras políticas conservadoras de centro, que han sido y siguen siendo simpatizantes del uribismo y su dictadura de gobierno, un problema que aun tiene rezagos en funcionarios al interior del gobierno y que todavía, hacen parte de entes e instituciones a nivel nacional y no permiten que avancen ciertos temas de interés público.


Los poderes local y regional, toman especial valor, sobre todo en el momento político que envuelve a las regiones, dadas las condiciones que los congresistas infiltrados están acondicionando para sus proyectos particulares, que están más orientados a la continuidad de la dictadura mafiosa liberal-conservadora en el gobierno local y regional, que han contado con la complicidad de la falsa izquierda tradicional, un problema que el gobierno de transición democrática deberá resolver de manera pronta y obligada, para evitar el continuismo de la corrupción, el accionar del narcotráfico y los grupos terroristas, además de lograr avanzar en las conversaciones con los grupos insurgentes y la implementación de los proyectos de rescate del país en el orden nacional.

La importancia de éstos poderes, cobra más valor, cuando están en juego los proyectos de infraestructura y de reactivación económica en diversos sectores, además del control político que quieren conservar los sectores antiprogresistas y tradicionales para menguar el poder nacional y forzar negociaciones con el gobierno con determinados temas que no quieren que se transformen, como el sector salud, vivienda, transporte, pensiones, regalías, entre otros y la distribución de burocracia para mantener la misma estructura corrupta y clientelista que los ha sostenido en el poder nacional durante 155 años.

Sin duda, la apuesta del gobierno de transición democrática deberá ser inteligente y ambiciosa, no sólo para sostener el proyecto nacional, sino para efectuar un proceso de transformación real con el tiempo, que responda a las necesidades de todos los ciudadanos y de soluciones efectivas a los principales flagelos del país, con candidatos que tengan el suficiente carácter social y político, además de formación, experiencia, trabajo social y político, y lo principal: resultados comprobados, para enfrentar las maquinarias corruptas y su poder mediático que se vienen aceitando con los congresistas infiltrados en el Pacto Histórico en las regiones.

El actual gobierno de transición democrática no la tendrá fácil si quiere tener una verdadera gobernabilidad a nivel nacional, deberá depurar con severidad y completamente la corrupción al interior del Pacto Histórico y deberá además, remediar los errores cometidos, haciendo filtros e impulsando candidaturas de personas que realmente estén a la altura y puedan responder a los retos que plantean la reconstrucción nacional desde el ámbito local y regional, porque la nación neogranadina de Colombia ha sido saqueada, mancillada y empeñada a los grandes poderes financieros internacionales.



martes, 1 de noviembre de 2022

La Nación Neogranadina de Colombia entre la riqueza histórica y la quiebra moderna

 Por: Alexander Ferms

Desde 1867, año en el que los ejércitos del Partido Conservador, la Iglesia Católica y disidentes traidores del Partido Liberal, derrocan al Gran General Tomás Cipriano de Mosquera durante su cuarto y último mandato al frente de los Estados Unidos de Colombia, comienza el desastre nacional.

No es un misterio, que los grandes megaproyectos para el país se hayan planeado durante las administraciones de Mosquera, quién aparte de ser un militar patriota, estadista, científico, geógrafo y filósofo, fue un verdadero visionario.

Su amplio espectro de nación, lo llevaron a buscar recuperar los territorios naturales del país, planear la construcción de ferrocarriles en todo el territorio nacional desde la Costa de Mosquitia (hoy Nicaragua) hasta el Amazonas profundo y con conectividad hacia Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador, en medio de la selva, crear un fuerte proceso de librecambio y generar un gigantesco proyecto de producción industrial nacional, lo que habla sin duda del gran liderazgo y proyección del presidente militar caucano, algo que fue un hecho sin precedentes para su época. Fue tildado de loco y desquiciado por sus ideas, por personas cortas de mente y racionalidad, que nunca vieron el potencial de nuestro país, como si lo vio Mosquera en su momento.

El desastre nacional, con las nacientes oligarquías tradicionales corruptas como protagonistas principales, impusieron en principio, el atraso y la subyugación del poder, el territorio, las fronteras, las riquezas y el desarrollo del país. Este desventurado tránsito, se materializa en 1886, con la destrucción de la Constitución Política de Rionegro, que ha sido la carta magna federal más progresista de la historia del país, sustituyéndola por una Constitución centralista, retardataria y clerical, retrocediendo al país en 200 años. Luego de ver la luz con un verdadero proyecto de nación, estamos viendo la oscuridad con la improvisación continua de un país sin rumbo fijo.


Luego de lo anterior, y con Rafael Núñez en la presidencia en 1886 y su "regeneración" o mejor llamada "degeneración" nacional, inicia el período más nefasto de la historia del país, con una nación centralizada y sin capacidad de respuesta a las necesidades más inmediatas de su gente, sin poder de cohesión, sin identidad, sin una fuerza pública suficiente que brindara protección de sus fronteras y con una política completamente conservadora e inerte, el país cayó en el foso más profundo de estancamiento, al no tener opciones de crecimiento industrial ni proyectos de infraestructura importantes, y como si fuera poco, sin posibilidad de contar con vías férreas ni malla vial entre sus extremos, que permitiera vía libre al comercio interno, lo que convirtieron a la nación neogranadina de Colombia en un país económicamente atrasado, aislado en sus territorios y sin posibilidades de competir, luego de prometer ser una gigantesca potencia económica, política y militar en el sur del continente.

Mosquera, había visionado a los Estados Unidos de Colombia como un país potencia en el continente americano, lo que en otras palabras es el ansiado proyecto bolivariano que defendió hasta el final, que visionaba a nuestro país con un liderazgo firme tanto en lo político, económico y militar, con proyectos de vanguardia y con una amplia producción alimentaria, que asegurara el bienestar social de la población y liderara sin impedimentos, los destinos del centro y sur del continente, y así mismo, pudiera ver de frente a la nación norteamericana, como iguales, algo que el conservatismo rancio, la Iglesia Católica ni los liberales conservadores jamás pudieron o podrán entender.

Luego de 155 años de atraso y estancamiento social, político y económico, con un presidente que nunca gobernó desde la capital, el país ha visto como las oligarquías rancias han destruido y cedido a extranjeros las riquezas y reservas naturales, permitiendo el saqueo, la pérdida deliberada de territorio, soberanía y autonomía nacionales, de la mano de personas que nunca han comprendido lo que es construir un país, porque no han tenido la suficiente inteligencia y raciocinio para saber qué es lo que han administrado, por lo que han venido a gobernar a estos territorios desde entonces las personas equivocadas, se ha entregado un paraíso a cavernícolas sociales y políticos.

La riqueza histórica del país se agota cada día, aunque muchos no lo crean o piensen que eso no podría ser posible, sus mentes no conciben que los recursos se acaben, porque hay tantos de ellos disponibles, que hay de sobra para que los descendientes de las familias tradicionales rancias roben, para que cedan a los extranjeros, vendan, comprometan aun más el futuro del país y aun así siga sobrando.

El país sufre desde 1867, con la destrucción de su proyecto progresista y de vanguardia, luego sufre la pérdida de importante territorio en Centroamérica, sufre la pérdida del canal y al tiempo el Estado de Panamá, pierde después territorio con Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador, pierde además con las guerras inútiles fomentadas por el vaticano y el conservatismo, que han visto en la sangre y el dolor, un fortín económico y político, también pierde con la falta de soluciones a sus necesidades internas básicas, sufre con la intervención norteamericana y sus políticas subyugantes y expansionistas, que a través de sus empresas multinacionales y transnacionales, se autoadjudican el territorio, las selvas, el agua, los minerales preciosos, y el subsuelo como propios, pasando por encima de la legislación de todo un país, que por medio de un aparato de gobierno desacreditado y mal administrado, entrega al mejor postor las riquezas de toda una nación, poniendo inclusive, la fuerza pública al servicio de las mafias transnacionales y locales.

Todo este desastre pasa factura de un momento a otro, hoy, luego de pasar por todo esto, sumado a la guerra insurgente provocada nuevamente por las oligarquías rancias tradicionales desde finales de los años 40, acentuada por la falta de educación, de sentido común y de pertenencia, de identidad nacional y de patriotismo, concreta sus más oscuros capítulos con el nacimiento del narcotráfico en la década de los 70, el endeudamiento externo, la pérdida de derechos civiles y ciudadanos, y la apertura económica en los 90, la acelerada privatización de los bienes públicos, la alta dependencia del comercio internacional y la desacertada política exterior, que lo único que hace es arrodillarse cada vez más a los intereses del país norteamericano y sus aliados.

Posteriormente, entramos en la dictadura de gobierno, que luego de sucesivos gobiernos fallidos, ilegales e ilegítimos, toca fondo con el último del siglo XX, que cierra de manera horrorosa su paso al nuevo milenio entregando el territorio nacional a las bases militares norteamericanas, terminando de entregar nuestra soberanía y sometiendo al país al precipicio social, económico y político durante los años siguientes, que pusieron a la ciudadanía entre escoger a más de lo mismo o a un capataz que prometía acabar con la insurgencia y sacar el país del hoyo profundo a través de una dictadura moderna de 20 años consecutivos, donde el país ha tenido la mayor cantidad de problemas de todo tipo a lo largo de su historia, ha concentrado la mayor cantidad de violaciones a los derechos humanos, muertos, desaparecidos, corrupción, entrega del territorio a las mafias y las empresas multinacionales, hambre, miseria, desempleo, destrucción del medio ambiente, saqueo de recursos naturales y expropiación de tierras, todo a tal punto de que en Colombia ya no queda más que expropiar y empeñar en éstos momentos.

Ha sido tal el saqueo y la corrupción en 20 años, que ninguna institución está exenta de este problema, adicional a la justicia que no actúa integralmente en estos escenarios y permite todo tipo de vejaciones sociales y políticas, dejando en libertad a los principales responsables y promotores del desastre histórico y el reciente, que ven desde sus podios como se destruye el país mientras ellos disfrutan de los dineros públicos hurtados y puestos en paraísos fiscales, para irse a vivir con comodidades, garantías jurídicas y otro tipo de inmunidades diplomáticas a otros países de manera confortable y no pagar impuestos de ninguna naturaleza.

La dictadura de gobierno de éstos últimos 20 años ha saqueado como nunca al país, es responsable de los inmensos huecos fiscales, del espantoso sistema de salud y seguridad social, de la acreditación financiera negativa, de los altos niveles de la deuda externa, de los grandes índices de corrupción, violencia y violación de los derechos humanos, de la baja escolarización a nivel superior, de los bajos niveles de la educación, de la poca o nula inversión en deportes, ciencia, tecnología y desarrollo humano, de la destrucción de la economía y la industria nacional, de la amplia dependencia de los productos extranjeros para el consumo interno y de la desesperanza de miles de personas que a diario se quitan la vida porque no ven otra salida, los efectos de la dictadura no son sólo económicos y políticos, son psicológicos, al producir también mentes enfermas por el poder, enfermos mentales con ganas de ocupar cargos públicos y de poder y gente demente que no tiene idea de dónde está parada, pero que tienen muchos seguidores en sus redes sociales, un efecto de esquizofrenia política que ve en cualquiera que no tiene idea de la realidad del país, una opción de liderazgo y de cambio, con tal de no seguir viendo a los mismos de siempre.

Aunque la dictadura de gobierno, se lleva todos los descréditos de su desastrosa labor antisocial y antipatriótica en el país, damos un lugar y actuación muy especial en este horror, a los EEUU, quienes se llevan con creces el premio al imperio más devastador, impositivo y tirano de los últimos tiempos, responsable de la alta devaluación de las monedas de los países de América Latina y de los desastres económicos que están sucediendo y están por venir.

Todo este escenario, sumado a los grandes problemas sociales que se han ido acumulando con el paso de las décadas, pone el serios aprietos cualquier intento de solución, porque se ha normalizado la corrupción, el saqueo, la violencia y la muerte, el sistema social y político están literalmente podridos por la corrupción y el narcotráfico, no hay nada legítimo que los sostenga, sólo la voluntad ciudadana y la esperanza de una pronta transformación hacia el cambio a través de un gobierno de transición democrática como el actual.