viernes, 7 de agosto de 2020

7 de agosto: Día de la Independencia y tributo a los patriotas

Por: Alexander Ferms

El 7 de agosto de 1819 se dió la independencia de la Nueva Granada de la Corona Española, un acto militar contundente en la Batalla de Boyacá, que trajo consigo la rendición del principal contigente del Ejército Realista, y que dió el paso trascendental de negación de la autoridad militar española sobre estos territorios, el desconocimiento de la autoridad de la Corona y la separación definitiva de este territorio de la península.

Es, en esta fecha, donde se debe celebrar la verdadero proceso de independencia, porque fue gracias al Libertador Simón Bolívar, a los campesinos, indígenas, negros, mulatos, sacerdotes franciscanos, venezolanos entre otros importantes actores patriotas, con el apoyo militar de la Legión Británica, compuesta por militares veteranos ingleses, irlandeses, escoceses y alemanes, que el inexperto y poco dotado ejército patriota, logró sacar valor para combatir y hacer realidad ese sueño de libertad y de construir una nación propia.

Esos patriotas, que lo dieron todo durante la batalla, han sido olvidados y poco reconocidos, ocultados por la sombra de la naciente oligarquía criolla, a la cual se le sigue haciendo publicidad, después de 201 años de auténtica independencia, ocultando, de manera injusta a los verdaderos héroes de la patria, que hoy posan en el anonimato.

El proceso de independencia NO inicia en 1810, inicia en 1819, con la derrota militar del Ejército Realista, esto como primer elemento importante, segundo, el 7 de agosto de 1819 debe ser reconocido como el Día de la Independencia, porque no hubo un proceso real en años anteriores, no hubo acta de independencia ni tampoco un desconocimiento abierto y total hacia la Corona Española, lo cual quiere decir que el país no era independiente, no era libre ni mucho menos soberano.

Por otro lado, es mi obligación, como descendiente patriota por partida doble, de parte del Coronel legionario británico W.A. Ferms y el General y cuatro veces Presidente Tomás Cipriano de Mosquera; el primero, quien estuvo presente en combate en la Batalla de Boyacá y la Batalla del Pantano de Vargas, fue uno de los lugartenientes del Libertador Bolívar; y el segundo, quién no sólo estuvo en combate contra los reductos realistas, sino que además fue el secretario del Libertador y ha sido catalogado como el último patriota, quien sostuvo el proyecto bolivariano para la unificación de los territorios, la libertad de los esclavos y la construcción de un verdadero estado-nación potencia en América, que basado en una estructura federal, moderna y poderosa, pudiera llegar a un nivel similar de importancia que el de EEUU en el continente.

Es un gran honor y a la vez una inmensa responsabilidad, como Constituyente Andino, hacer esta difícil tarea de reeducar, de hacer una labor de claridad histórica, para que no sigamos celebrando fechas que no son, para dar el crédito a quién realmente corresponde, para conocer la historia y no repetirla, porque la historia y el destino se escriben y se construyen día a día, depende de nosotros conocer la objetividad de la historia y no seguir cometiendo los mismos errores.

Un día como hoy debemos celebrar y rendir tributo a nuestros patriotas, desde los más renombrados hasta los más humildes, porque ellos son quiénes han comenzado a escribir y construir la historia de este país, es por ello, que en señal de protesta por la falta de símbolos patrios propios, enarbolamos nuestra bandera de guerra familiar, que fue uno de los estandartes de la Legión Británica en combate, y no reconocemos la bandera oligárquica, que nos han impuesto desde hace dos siglos y que no representan los valores nacionales ni del territorio.

Bandera de Guerra Ferms: Legión Británica

Este tributo no es sólo para el Coronel W.A. Ferms de la Legión Británica y el General Tomás Cipriano de Mosquera, es para todos aquellos patriotas que por no tener un apellido o un título nobiliario, han sido invisibilizados, y hasta desconocidos, ellos, los patriotas anónimos que nadie recuerda, que no fueron exaltados en las escuelas y colegios que no han sido reconocidos por su participación en las Batallas de Boyacá y del Pantano de Vargas, aquellos indígenas, campesinos, negros y hasta sacerdotes franciscanos, que con poca experiencia en combate y mucho coraje, perdieron el miedo a morir y buscaron su libertad. Para todos ellos, es nuestro humilde homenaje.

Los descendientes patriotas, alzamos nuestra voz y comenzamos a reescribir la historia, porque es nuestro deber y nuestro derecho histórico. Viva el Día de la Independencia! 7 de agosto de 1819.

La Dictadura disfrazada de democracia: Caso Colombia

Por: Alexander Ferms

Definir un significado adecuado para la palabra 'democracia' en un país como la nación neogranadina de Colombia no es fácil, porque su esencia funciona al mejor estilo maquiavélico, es decir, un concepto acomodado según conveniencia política, social, económica o cultural, muy a pesar de que la situación social y política dista enormemente de la definición genérica, lo que importa en realidad es el fin, no importa cómo se logre y qué métodos se utilicen.
 
 
Para nadie es un secreto que vivimos en una cosa muy distinta a lo que debería ser una aproximación de la palabra democracia, pues aunque se surten algunos procedimientos legales, o mejor, -legalizados como meros formalismos-, entonces decimos que efectivamente si estamos en una democracia, o por lo menos eso es lo que la mayoría de las personas creen gracias a los medios de información oficiales y privados. 
La realidad es que no vivimos en un país democrático, comenzando porque ha sobrevivido durante más de cien años en una situación fallida, gobierno tras gobierno, sin dar solución a los problemas reales y sin tener un manto efectivo de gobernabilidad, siendo los últimos 20 años, los más críticos, con una situación de ingobernabilidad, ilegitimidad e ilegalidad que han transpasado los límites de la democracia, llegando a establecerse una dictadura civil y mafiosa.
 
La democracia colombiana ha fluctuado entre intereses económicos y políticos, no por la representación efectiva del constituyente primario, o el interés general que debería primar por encima de cualquier otra cosa, sino por la mera conveniencia de los pseudo-gobernantes de turno y los grupos económicos, que ahora tienen un nuevo actor: las familias emergentes del narcotráfico.

Una democracia, en la cual no se concibe la legítima oposición, se asesinan y silencian sistemáticamente a líderes sociales, comunales e indígenas con la complicidad de la fuerza pública y la mano negra de sus ejércitos irregulares, se permite la corrupción de la justicia, se dictan leyes que no representan a la ciudadanía, se permite acabar con los derechos fundamentales, se financia la corrupción, se hacen concesiones de territorio y riquezas a extranjeros sin mayor cosa a cambio, se permite destruir el medio ambiente para beneficio particular, se imponen más impuestos, se atropella a la clase media y baja con el alza de precios y se impone a una persona que no posee las capacidades mínimas, ni las competencias suficientes ni los méritos básicos para ser un gobernante, situación en la cual este sistema no puede ser una democracia. 

Una democracia que impone por la fuerza un pseudo-gobierno, que impone unos servidores corruptos que con sus decisiones deterioran la calidad de vida de la ciudadanía, que impone una fuerza pública indolente y grupos terroristas que defiende los intereses particulares de un reducido grupo y de las inversiones extranjeras, y que finalmente sigue imponiendo una nación fallida no es una democracia, es una dictadura, que no tiene generales o militares al mando, sino que tiene a un inepto de civil sin criterio que recibe órdenes.

Una democracia donde los ciudadanos no cuentan como personas, donde sólo sirven para pagar impuestos, financiar la corrupción y servir de fichas legitimadoras por la fuerza no es una democracia, es una dictadura.

Entre 2018 y 2019 se presentaron cifras escalofriantes y hechos lamentables en materia de derechos humanos, con centenares de muertos, de los cuales no se saben los autores matetiales o intelectuales, así como incumplimientos sistemáticos en los acuerdos de paz.

El manto de ilegalidad e ingobernabilidad en la nación neogranadina de Colombia, ha llegado a tal punto, que ya se volvío costumbre, la gente ya no distingue entre legalidad e ilegalidad, legitimidad e ilegitimidad, en este país esos conceptos se volvieron sinónimos, porque las mismas instituciones son tan corruptas, que no aceptan procesos de transparencia, cada problema de corrupción tiene su propia solución, con otro acto de corrupción, que justifica al anterior.

Es por tanto que no podemos calificar a la nación neogranadina ni como democracia imperfecta ni irregular siquiera, su calificación es como narcodemocracia o en el peor escenario: una dictadura civil disfrazada de democracia.

jueves, 15 de febrero de 2018

¿Dónde está el ejército que defiende al pueblo de Colombia?

Por: Alexander Ferms.

Después del histórico Día de la Victoria en la Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819, donde un ejército de valientes campesinos, criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas armados de gran y heroico valor, con el apoyo y experiencia militar de los legionarios británicos al servicio de la subversión patriótica y bajo el mando de nuestro Libertador Simón Bolívar, logran proclamar la verdadera independencia de la nación neogranadina de Colombia de la despótica Corona Española. Luego de esta hazaña heroica, no se ha visto nuevamente un acto de tal valor y significado en nuestro territorio.

Libertador Simón Bolívar con la Legión Británica
Han pasado poco más de 190 años, donde recordamos a ese ejército patriota, que nos dio la libertad y que tenía un horizonte muy claro, pero que gracias a la traición santanderista, los nuevos terratenientes y las viejas estructuras coloniales, perdió su poderío y horizonte, sometiéndose a las órdenes de una casta de familias naciente, representada en los apellidos Santos, López, Lleras, Holguín, Caro, Valencia, Pastrana, y, recientemente, a las familias emergentes como Uribe, Sarmiento, Ardila, Santamaría, Santodomingo, que hasta ahora, han entregado innumerables e incalculables pérdidas al país, han cedido territorio a otras naciones y han concesionado nuestros recursos naturales a multinacionales, mientras que el ejército, se ha postrado a seguir sus órdenes y defender sus intereses, riquezas y posesiones, los altos mandos representados en esas castas se han limitado a defender a las cerca de 3000 familias que concentran todo el poder y riqueza, dejando de lado al ejército raso que representa al resto del país, unas 48 millones 997 mil personas aproximadamente; soldados resignados a cumplir órdenes de sus superiores, a despojar campesinos de sus tierras, defender a los hacendados, a las multinacionales y las bases militares extranjeras, en otras palabras, a disparar en contra de su propio pueblo.

Bolívar dijo: ‘maldito el soldado que dispare en contra de su pueblo’, pero poco ha importado su legado, muchos soldados siguiendo órdenes de sus superiores han perpetrado tan miserables crímenes desde hace 190 años, y mucho más cuándo nacieron los grupos beligerantes, dando la razón a un pequeño grupo de familias dominantes y no al clamor y sufrimiento de todo un pueblo.

Si Simón Bolívar, Daniel O’Leary, W.A. Ferms, James Rooke supieran en lo que se ha convertido el país por el cual buscaron la libertad y dieron sus vidas, y además vieran lo que es hoy en día su ejército, -una tropa disminuida al servicio de los verdugos de la libertad, utilizando símbolos propios de la antigua Corona Española, haciendo honores a las familias dominantes y a sus descendientes españoles-, sentirían gran vergüenza, deshonra e indignación, y preguntarían: ¿qué ha pasado aquí?, ¿qué ha quedado del legado, del sacrificio y del honor del ejército libertador?, hemos vivido durante cerca de 150 años en una dictadura civil y democrática que no ha dado nada bueno al país, sumando esto a que no hay un líder militar en la actualidad que ponga orden, que de valor real a la historia e imparta justicia en este país.

General Gustavo Rojas Pinilla
Ahora, si existiera alguna inspiración moderna, esa sería el General Rojas Pinilla, quien hizo por el país lo que en décadas no hicieran las familias que han gobernado. Ha sido el único militar moderno digno de su uniforme, quien veló por los derechos de los indígenas y su integración al Estado, le dio a la comunidad Wayuu un acueducto; automatizó la telefonía urbana y rural para el fortalecimiento de las comunicaciones e impulsar la educación y la cultura; fortaleció la educación popular práctica y tecnológica, y la educación rural con nuevas tecnologías agrícolas; se propuso la creación de numerosas escuelas, colegios y universidades, creó, organizó y dio especial apoyo a la Universidad Pedagógica de Colombia con sede en Tunja, elevando a esta categoría a la antigua Normal Superior Universitaria de Colombia; creó el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje); impulsó la cultura popular aprovechando los medios tecnológicos: la televisión, la radio, el teatro, la imprenta y todos los medios que llevan a la superación cultural; auspició la construcción de numerosas obras de infraestructura, entre ellas las siguientes: la terminación del ferrocarril del Atlántico; la pavimentación de la mayor parte de las carreteras troncales del país; la construcción del Aeropuerto Internacional El Dorado y 18 aeropuertos más; la construcción de acueductos, alcantarillados, avenidas y numerosas obras de infraestructura en pueblos de distintas regiones colombianas; bajo su mandato se terminó la represa hidroeléctrica de Lebrija y la nueva refinería de Barrancabermeja; para facilitar el manejo de las licencias de importación creó dos bancos públicos, el Banco Ganadero y el Banco Cafetero; impulsó la vivienda popular, la casa campesina, el seguro campesino y la bolsa de empleos; inició y propició la amnistía para los alzados en armas, principalmente para los guerrilleros de los Llanos Orientales, Tolima, Antioquia y otros departamentos y territorios nacionales azotados por la violencia; creó la Oficina de Rehabilitación y Socorro para colaborar con los damnificados de la violencia; impulsó el voto de la mujer, y aun así dicen que fue un horrible dictador y que usurpó las huestes del poder, porque gobernó para la gente, para el pueblo e hizo grandes obras por el país, para mí, él fue un auténtico líder, un militar de verdad, un dirigente digno de imitar.

Bien, si existiera uno como Rojas Pinilla, sería bueno conocerlo, porque si no existiera y tuviera personalmente la oportunidad de dirigir en algún momento este país, no dudaría un instante en ponerme el uniforme, en tomar las riendas del ejército y de recuperarlo para nuestro país, porque -el honor de ser un militar no tiene precio, el deber de un militar es hacer lo correcto así cueste-, de esa forma lo hizo saber el legionario Coronel W.A. Ferms, al elegir defender su pueblo en la independencia de los Estados Unidos contra el Imperio Británico, también cuando tuvo que combatir a Napoleón en tierras europeas y luego cuando le aceptó a Bolívar combatir a los españoles en América del Sur con sus más de 250 hombres, por el honor y la gloria de libertar a un pueblo y fundar una nación.

Escudo de armas Coronel W.A. Ferms
El ejército es un elemento fundamental de una nación, de un país, yo diría que es uno de los componentes más importantes, que debe y tiene que servir al pueblo, a su gente, se debe a la defensa no sólo de una nación, se debe a la defensa de una comunidad de personas, y si las cosas en lo político, lo administrativo, lo gubernamental, lo empresarial y lo social no funcionan, y si el pueblo sufre a causa de las decisiones de quienes gobiernan, es una obligación la intervención del ejército, porque quienes están en sus filas son hijos e hijas de ese pueblo que sufre, que no tiene oportunidades, que no tiene empleo, que es explotado, desterrado, usurpado, despojado y que no tiene quien lo defienda.

Las armas son para la defensa del pueblo y no para apuntarlas contra él, las acciones y decisiones deben ser siempre favorables al pueblo, cueste lo que cueste, porque el deber de un militar, un auténtico militar es hacer lo correcto, y ante los graves problemas que tiene el país, el ejército debe tomar acciones, debe ser protagonista y retomar el orden público, social, político y económico.

Yo espero ver un ejército de verdad, que se una a las causas populares, que defienda el territorio, que defienda la soberanía, que defienda la autonomía, que defienda la cultura, que defienda los recursos naturales, que defienda el legado libertador, que defienda al pueblo, que conozca la historia y no permita que se siga mancillando nuestros territorios, nuestras gentes e identifique a los verdaderos enemigos de la Patria.

Atentamente, su Constituyente Andino Alexander Ferms, hijo de la Patria Grande y orgullosamente descendiente legionario británico de la independencia.

domingo, 4 de febrero de 2018

El voto protesta, el camino del verdadero cambio.

Por: Alexander Ferms

Contrario a lo que los medios de comunicación o algunos personajes públicos dicen sobre el rumbo o el futuro del país, de lo que nos conviene o no a todos los ciudadanos, sobre quien pueda ocupar la presidencia en la nación neogranadina de Colombia, hay que saber que independiente de quien sea el nuevo presidente, este va a tener de frente una sociedad completamente destruida, sumida en una profunda crisis de múltiple nivel histórico, que viene acentuándose paulatinamente desde 1886 con el ascenso de Rafael Núñez a la Presidencia y la promulgación de la retrógrada Constitución Política centralista.

Para nadie es un secreto, que venimos gobernados desde hace poco más o menos 200 años por las familias tradicionales, llamadas también por Gaitán: ‘la oligarquía’, -y que no ha cambiado mucho hasta ahora-, esos personajes quienes inmediatamente luego del proceso independentista se autoatribuyeron el derecho de ser nuestros gobernantes y se han distribuido los recursos, el poder y el derecho de decidir por todos nosotros, sin que nadie se los impida.

Esas familias, quienes han gobernado siempre, son los responsables de lo que hoy es la nación neogranadina de Colombia, son responsables de los constantes conflictos bélicos en la historia del país, de la pérdida de soberanía, de respeto, de territorio (Panamá con EEUU, islas Monjes con Venezuela, mar con Nicaragua, Putumayo con Perú, territorio amazónico con Brasil y territorio con Ecuador), de obras y recursos naturales (canal de Panamá con EEUU, petróleo con multinacionales de EEUU, Canadá, UK, España, entre otros países), y además, son responsables de la profunda crisis que padecemos hoy, son responsables de la existencia de los actores armados que buscaron un cambio por medio de la fuerza desde hace más de 50 años.

No podemos negar la oportunidad única que tenemos de reconstruir al país, hoy, los actores que antes eran armados han tomado el camino de la reconciliación, la democracia y las vías no violentas, donde pactaron una salida negociada con el gobierno, ese mismo que sigue bajo control de las mismas familias que han gobernado por cerca de 200 años.

Es tiempo de castigar la mezquindad, de castigar la ineptitud, la falta de sentido de pertenencia y la histórica traición a la patria, hoy un ciudadano consciente debe ver que estas familias tradicionales no pueden seguir en el poder, no pueden seguir gobernando y deben pagar por sus crímenes de Estado, crímenes sociales y de sociedad.

En esta situación, cualquier candidato que represente a las familias tradicionales, que de una u otra manera sea representación del stablishment, que continúe con las mismas políticas nocivas para el territorio y para la población, independiente de su color político, su estilo, su apellido o sus intenciones, no puede ser el próximo presidente de la nación neogranadina de Colombia.

No podemos caer en el juego de creer que nos vamos a convertir en la copia de un país determinado o que nos vamos a volver comunistas o la estupidez de que seremos dominados por el inexistente ‘castrochavismo’ si elegimos a ciertos candidatos, por si no lo saben, nuestra situación es precaria, insostenible e impresentable, gracias al ‘santanderismo’, del cual nadie habla, somos un país inmensamente rico, pero paradójicamente somos el segundo país más desigual de América Latina y el sexto del mundo, -yo creería que somos el tercero más desigual del mundo-, las riquezas están concentradas en menos de 3000 personas que desde siempre, han tenido al gobierno trabajando para ellos, no para los 47 millones 997 mil, muchas de nuestras riquezas se van para el exterior, para los bolsillos de otros y en el país se quedan los problemas, la contaminación, los huecos y los desiertos, para el gobierno el resto no contamos como personas, sólo como números, al gobierno no le interesa que pasa con los ciudadanos, sus problemas y necesidades, el ciudadano cuenta en elecciones para que quienes gobiernan, se puedan legitimar o reelegir, para pagar altos impuestos, validar sus insólitas y nefastas leyes o para enlistarse en el ejército en servicio de defender a los oligarcas de este país.

No es posible que las cosas sigan así de esa manera, cada vez que salgo a la calle veo la horrible realidad: drogadictos, ladrones, niños y niñas prostituyéndose, delincuencia, personas muriendo de hambre, otros muriendo por falta de atención médica, entre otros, no son pocos, son muchos y están ahí, pero según los medios estamos en una ‘democracia’ y aquí no pasa nada todo se ve muy bien, se toman el descaro de hablar de otros países mientras los niños en la Guajira siguen muriendo de hambre, porque las multinacionales mineras han tomado el agua de esas zonas para envenenarla con sus desechos y de paso acabar con nuestras comunidades.

Los recursos públicos se los roban a diario, se roban las empresas estatales, esas mismas familias tradicionales, se roban el futuro de los niños y de la gente, y luego dicen a través de sus medios de comunicación que la nación neogranadina de Colombia es ‘el país más feliz del mundo’, y que los vecinos tienen dictaduras y cuanta pendejada se les ocurre para tapar sus atrocidades. En política no me gusta decir poemas, decir palabras bonitas ni recitar cantos de alabanza, la realidad es la realidad y si hay que hacer la paz, se hace la paz, pero si toca hacer la guerra, se hace lo que se tenga que hacer para preservar la integridad de los ciudadanos de bien.

Hoy, mi invitación no es a votar por un candidato en particular, mi candidato a la presidencia es aquel que reúna todo lo que no represente a las familias tradicionales, lo que no represente al gobierno, lo que no represente a la corrupta fuerza pública, lo que no represente a los gremios económicos y lo que no sea la sectarea política tradicional. Mi voto es de protesta, porque no podemos seguir con lo mismo, esto debe tener un cambio concreto y la forma en que podemos hacerlo es primero evaluar, que han hecho por el país cada uno de los candidatos que hay y quiénes son sus padrinos políticos, que cuentas pendientes tienen con la sociedad y la justicia, segundo examinar detalladamente cuáles son los méritos que han hecho para aspirar a la presidencia y si tienen realmente capacidad para dirigir, y si con estos dos aspectos no se encuentran cosas que valgan la pena, que hayan causado un impacto positivo, o si por el contrario lo que ha hecho ha sido malo o nocivo, tienen padrinos delincuentes o inclusive, sea ampliamente cuestionado o denunciado por sus prácticas, ahí tienen la respuesta: no sirve, independiente de quien sea, hay que hacer a un lado los fanatismos, ese personaje no le conviene al país, no le conviene a la paz y no le conviene a nadie. Si queremos un cambio, debemos iniciarlo con una persona totalmente diferente en el poder, porque la publicidad engañosa y las palabras bonitas pueden con todo, necesitamos tomar otro camino, uno que nos lleve a otra cosa y nos saque de este atolladero, soy partidario de la paz, de la reconciliación, de las prácticas pacifistas, pero también soy consciente que los cambios no se hacen con agua de rosas, soy partidario del orden, de la justicia y la soberanía, y si hay que combatir con fuerza a los enemigos de la paz, de los cambios reales y de la estabilidad del país, hay que enfrentarlos, derrotarlos y neutralizarlos, no hay otra forma para hacer razonar a quien no razona y actúa de manera inconsciente.

El Libertador Bolívar no liberó en su momento nuestros territorios con agua de rosas, poesías o cantos de alabanza, tuvo que tomar las armas para forzar la dimisión de la corona española, si los caminos de la paz no son suficientes, la fuerza pública deberá asumir por primera vez su rol en la defensa del bien público, del bien social y de los ciudadanos de bien y neutralizar completamente la amenaza de la delincuencia, la intolerancia, la mezquindad y el individualismo, sin caer en la trampa de la guerra.

Es hora de ponerle autoridad a las cosas, de llamar a cada quien por su nombre y de hacer trizas a los enemigos de la paz, sus aliados y sus intereses.

Mi voto es de protesta, mi voto es por una oportunidad de cambio de verdad.

Atentamente, su Constituyente Andino Alexander Ferms, hijo de la Patria Grande y orgullosamente descendiente legionario británico de la independencia.

lunes, 7 de agosto de 2017

7 de agosto de 1819: La verdadera independencia


Por: Alexander Ferms.

El día de la gran victoria y la verdadera independencia esperarían por un encuentro militar de suma importancia en el puente de Boyacá el 7 de agosto de 1819, donde un ejército de valientes campesinos, criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas armados de gran y heroico valor, con el apoyo y experiencia militar de los legionarios británicos al servicio de la subversión patriótica y bajo el mando de nuestro Libertador Simón Bolívar, tomaron las armas enfrentando a un ejército realista experimentado con un poderoso armamento y un número considerable de efectivos que superaban ampliamente por cientos a los grandes héroes revolucionarios de la época, quienes hicieron posible el sueño de la libertad, de la expulsión total y definitiva de los tiranos invasores españoles, que durante su permanencia de más de tres siglos como imperio en el territorio, saquearon las riquezas, expropiaron, asesinaron, esclavizaron, torturaron y exterminaron a millones de nativos en lo que hoy conocemos como “Colombia”, así como a lo largo y ancho de todo el territorio americano, sumando en más de 100 millones las victimas del más grande genocidio que se haya conocido en la historia de la humanidad.

Rostro digitalizado de Bolívar en Venezuela 2012

Esta batalla fue en sí misma, una Declaratoria de Independencia abierta, clara y contundente, una manifestación directa del pueblo americano de la Nueva Granada en un rechazo tajante a la Corona y un acto de separación total y definitiva de España, quienes tuvieron que aceptar la aplastante derrota y dimitir en sus intenciones de seguir dominando y controlando directamente el territorio americano.

Es importante resaltar que en el momento más importante de la historia de la nación neogranadina de Colombia, el 7 de agosto de 1819, los campesinos, criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros, indígenas, jóvenes y niños del pueblo fueron quienes asumieron esta gran responsabilidad histórica, no fueron las nacientes familias oligarcas ni comerciantes reconocidos o señores de la alta clase criolla que participaron directamente de esta importante batalla, fue el pueblo campesino y nativo, que no tenía experiencia en guerra, pero que compensaban su esfuerzo con un gran deseo de libertad, coraje y empuje, apoyados en la jerarquía, el valor y la moral británica de estos gigantes veteranos de las guerras napoléonicas, reuniendo la fuerza y la valentía necesaria para vencer a los españoles, quienes con una diferencia notable en armas y en número, en un aproximado de más de tres mil novecientos soldados realistas, quedaron perplejos al presenciar tal acto de valor y de coraje campesino, donde no tuvieron más remedio que huir finalmente como cobardes ante la actitud bravía del pueblo americano, quienes avanzaron con determinación y sed de libertad, para morir o vencer, en un momento sin precedentes en la historia americana.

Un día como hoy debe recordarse con honor y reconocimiento a los valientes soldados insurgentes patriotas, que nos han regalado uno de los bienes más preciados: la libertad. Honor y gloria a esos campesinos, criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros, indígenas, jóvenes, niños y valientes extranjeros británicos que dieron su vida por el nacimiento de una patria libre y abrieron el camino hacia la Patria Grande, haciendo su entrada triunfal con la representación del Libertador Simón Bolívar en Santa Fe el 10 de agosto de 1819, siendo recibidos con las notas del auténtico himno nacional: La Marcha Libertadora.

Hoy celebramos con júbilo, entre las notas de la Marcha Libertadora, el nacimiento de la nación neogranadina, el día de la verdadera independencia, el día en que nuestro Libertador Simón Bolívar acudió a la cita con la historia para expulsar al tirano y sellar el acto definitivo: a partir del 7 de agosto somos un territorio libre y rechazamos cualquier tipo de autoridad que no sea emanada de nosotros mismos, ese fue el mensaje y la acción efectuada.

En nuestro tiempo, hay que volver a rememorar los hechos que dieron origen a nuestra libertad y dar el lugar histórico a quienes lo merecen, es tiempo de no seguir con el juego de las clases oligarcas colombianas, quienes intentan borrar de la historia e invisibilizar a nuestros próceres, de demeritar la participación de nuestros campesinos y del pueblo indígena, mulato, mestizo, negro, zambo y criollo quienes hicieron parte de la independencia, es hora de revivir nuestros verdaderos símbolos y traerlos de vuelta, de rescatar nuestros antepasados heroicos, nuestra ascendencia y hacerlos respetar, es tiempo de ponernos serios con quienes tomaron el control de esta nación haciendo las veces de nueva monarquía para hacerse con el mando y devolverle poderes a España, y negociando nuestros recursos y futuro recientemente a Estados Unidos.

Ahora nuestros verdugos no son directamente los integrantes de la Corona Española, son aquellos que han traicionado la voluntad de integración y libertad, aquellos que representados en las familias tradicionales han vendido nuestro futuro a otros imperios, a otros intereses distintos a los de una nación libre, autónoma y soberana, apoyados por sus indolentes servidores, así como los millones de indiferentes que no hacen nada por conocer su historia y conmemorar el legado de Bolívar, se conforman con lo poco que ven u oyen en los medios de desinformación, con lo mínimo que ganan y con el hecho de poder sobrevivir, así sea de manera miserable.

Debemos recordar, que quienes pelearon en la batalla de Boyacá son nuestros antecesores, y hay que honrar su memoria de la mejor forma: con valor, coraje y dignidad, así como ellos lo hicieron al enfrentar a los realistas, siempre pensando en un futuro mejor, no tenían nada que perder, mucho por ganar, vencer para ser libre o morir para no ser esclavo, hoy tenemos el mismo dilema pero en otras dimensiones, con otras proporciones y a otra escala. Hoy nuestros enemigos no son los mismos de hace más de 300 años, hoy debemos discernir entre lo que es real y lo que no, lo que es verdad y lo que es mentira, es hora de abrir los ojos, la mente y el corazón, ver la realidad, nuestra propia realidad, nuestros propios problemas, porque NO SOMOS LA TIERRA DE COLÓN, debemos analizar con detenimiento el esfuerzo que actualmente millones de hermanos realizan al defender su historia, sus raíces, su libertad, porque una vez más el Bravo Pueblo es ejemplo para todos nosotros, tras recuperar un gran legado de integración, que es nuestro también. No olvidemos quien es nuestro Libertador y quienes nos vinieron a apoyar, no olviden de dónde vinieron y cuál es su nacionalidad, ellos hicieron posible el nacimiento de una patria, el sueño de una Patria Grande y de una gran nación para todos nosotros sin excepción en el continente americano. Somos una gran nación y debemos pensar como tal, porque la Patria Grande está más viva que nunca y en cada hermano hijo de Bolívar nunca ha dejado de existir.

Honor y gloria a nuestro gran Libertador Simón Bolívar, a los mandos militares patriotas, Generales Francisco de Paula Santander, José Antonio Anzoátegui y Carlos Soublette, Coroneles Juan José Rondón, Joaquín París Ricaurte y Antonio Obando, Capitán Andrés Ibarra, Guía José María Ruiz, soldados Pedro Pascasio Martínez, Negro José, fray Ignacio Díaz y todos los demás heroicos soldados criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas patriotas no reconocidos, a los legionarios británicos Coroneles J. Rooke, Meceroni, G. McCaustland, W.A. Ferms, D.F. O’Leary y los demás héroes que los historiadores de las familias oligarcas colombianas han invisibilizado durante todo este tiempo.

Atentamente, su Constituyente Andino Alexander Ferms, hijo de la Patria Grande y orgullosamente descendiente legionario británico de la independencia.

jueves, 20 de julio de 2017

El 20 de Julio: Un día común y corriente.

El 20 de julio de 1810 no tiene una relevancia histórica significativa, es un día común y corriente que tuvo un suceso emancipatorio de reclamo social de una clase emergente, lo que no significa que haya existido algún tipo de independencia o declaración de independencia como tal, lo que sucedió fue un levantamiento incipiente de las nacientes clases oligarcas que reclamaban su reconocimiento social ante la corona española, en ningún momento hubo intención de formar o fundar una república, ni de desconocer a un rey preso por la Francia de Napoléon, por el contrario, siguieron reconociendo su soberanía sobre nuestros territorios y lamentaron su encarcelamiento. 

El hecho de inestabilidad política en la corona española, es aprovechado por los personajes criollos, no reconocidos por la sociedad española, para sustituir provisionalmente la representación del rey preso por medio de una Junta de Gobierno, un acto que no desconoció el mandato del rey preso y menos declaró la separación total y definitiva de la tirana corona española. La creación de la Junta no fue más que un elemento de persuasión para llamar la atención y demostrar que la nueva aristocracia criolla tenía derechos políticos así como los españoles peninsulares, no es otra cosa diferente, el incremento en los impuestos sólo fue un pretexto para hacer valer su condición, porque el objetivo principal de la clase emergente era la búsqueda del reconocimiento social frente a los otros españoles como iguales. Así que es tiempo de ir revelando la verdad, para que no se engañe a la gente con esa gran mentira. Los invito a leer la famosa "acta de independencia del 20 de julio", allí dice explícitamente lo que acabo de explicar, así que no hay motivo alguno para izar banderas el día de hoy, es más, no existía en ese momento una bandera representativa que simbolizara el deseo de una nueva república. 

Ahora, la independencia auténtica se configura el 7 de agosto de 1819, donde ese día, nuestro emérito Libertador Simón Bolívar, junto a su ejército patriota y el apoyo de la legión británica expulsaron a los españoles en una victoria épica, sin precedentes en nuestra historia americana, y luego el 10 de agosto del mismo año entraron triunfantes a la plaza central de Santa Fe, donde fueron recibidos como héroes con las notas del Auténtico Himno Nacional: La Marcha Libertadora. No es correcto seguir el discurso mediático superficial, arribista y antibolivariano; intentar borrar la historia y el papel de sus grandes protagonistas es un crimen atroz contra nuestras raíces y el esfuerzo inconmensurable de miles de seres humanos que murieron en las batallas de independencia y de los millones y millones de hermanos indígenas que fueron masacrados, expropiados y literalmente asesinados durante cerca de 300 años de explotación e ignominia, no se puede ignorar ni mucho menos, la heroica victoria militar de Bolívar y su ejército de campesinos patriotas motivados por extranjeros británicos. 

Nuestra historia debe ser contada con criterio analítico, sin omisiones sobre nuestros antepasados y menos con distinciones a personajes que no lo merecen, el 20 de julio no es una fecha de rupturas políticas definitivas, es una fecha de reclamos de estatus social desde una clase emergente aristocrática hacia una clase monárquica, instigando su derecho a ser reconocidos como iguales; el inicio de la patria neogranadina lo hace nuestro Libertador Bolívar y el paso a nuestra patria grande se construye en Guyana.

El llamado es a celebrar las auténticas fechas representativas para nuestra historia y dar el lugar de honor que merecen nuestros próceres de la patria grande.

Atentamente, su Constituyente Andino Alexander Ferms, hijo de la patria grande y orgullosamente descendiente legionario británico de la independencia.

martes, 4 de julio de 2017

Alexander Ferms: 5 años de labor social como Constituyente Andino

Por: Alexander Ferms

Campaña Orgullo UN, junio de 2012

En mayo de 2017, se cumplieron 5 años de la representación internacional que ejercí como Constituyente Andino por Colombia en la III Cumbre Social Andina de 2012, realizada por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el Instituto de Altos Estudios Legislativos del Parlamento Andino (IDL), el Parlamento Andino y la Unión Europea, efectuada en el Congreso de la República de Colombia y el Parlamento Andino. Luego de esa maravillosa experiencia es satisfactorio y bastante significativo observar los resultados obtenidos en materia de movilidad académica y estudiantil, donde se puede evidenciar que la gestión realizada con la Constitución Andina de 2012 y el impulso de la normatividad internacional desde el Parlamento Andino es eficaz, a un ritmo constante y que ha significado en la actualidad la movilidad académica y estudiantil de más de 50 mil estudiantes, docentes e investigadores de diferentes universidades de los países de la comunidad andina (Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y Perú), que se han beneficiado de la política internacional; adicionalmente a éstos, se suman nuevos beneficiarios resultantes gracias a que la Constitución Andina ha servido de base normativa para diferentes tratados, programas y alianzas, como el programa Alfa Puentes de la Unión Europea (con cobertura en América Latina) y la AP (Alianza del Pacífico), que integra a México, Colombia, Perú y Chile, y donde se han beneficiado cerca de 200 mil nuevos académicos, sumando en un aproximado de 250 mil universitarios de América Latina, sin contar los cursos cortos, de verano o estadías internacionales con países de la Unión Europea, que suman más de medio millón de estudiantes, a través de la participación e integración de distintas instituciones o centros de formación académica del continente; principal reto que se gestó como constituyente andino desde la mesa No 5 en el tema de educación y que fue una de las banderas principales en el rol como representante social internacional y Presidente F.D. de la Organización Mundial de Estudiantes (OME), logrando realizarse una jornada memorable en la defensa y exaltación del derecho a la educación en la comunidad andina, reafirmando además toda la labor internacional de años anteriores con la Constitución Estudiantil Mundial, el Ideario Estudiantil y los Principios Generales para los estudiantes del mundo desde el año 2009.

En 2012, aun siendo estudiante universitario, se me permitió interceder por la integración americana y latinoamericana desde el ámbito académico con los estudiantes, un trabajo que ha servido como puente fundamental hacia un proceso de integración continental, que de seguir desarrollándose podrá contar con un gran potencial de millones de futuros profesionales, científicos e investigadores en nuestra zona continental para la construcción de una poderosa región de más de 700 millones de personas.

Esta representación Ad Honorem, ha dejado muchas satisfacciones y enseñanzas en lo personal, en el desarrollo académico y social en esta primera mitad, aunque contrario a lo que muchos piensan o han manifestado por redes sociales, aquí en la nación neogranadina de Colombia no hay reconocimiento alguno para esta labor, primero porque no he sido un vocero directo de ningún partido político y segundo porque nunca utilicé mi representación para provecho personal, como si lo han hecho otros ex líderes estudiantiles en cargos públicos o en el mismo congreso de la República, y que hoy por hoy se les olvidó de dónde salieron, no he tenido remuneración de ninguna clase, ni económica ni laboralmente, no tengo sueldo ni cargo de congresista, -sería estupendo tenerlo-, representación que si han logrado otros constituyentes de los países progresistas, donde si les han reconocido con creces su representación internacional; mi labor ha ido más allá de las fronteras de Colombia, aunque no es fácil defender los derechos sociales, fundamentales y colectivos, menos en este país, donde no he contado con apoyo de ninguna índole pero si una inmensa responsabilidad, que se ha tratado de llevar de la mejor manera posible, -inclusive trabajando como independiente-, en condiciones difíciles y soportando las inclemencias del sistema como cualquier persona del común, pese a que en algunos escenarios vale la representación para el país, -cuando le conviene al gobierno-, sin embargo la tarea se ha venido realizando, con las adversidades y limitaciones que surgen al tratar de realizar una tarea de esta magnitud en un estado-fallido como Colombia, seguimos adelante sin desfallecer y siempre buscando hacer la diferencia por los pueblos de América.

Actualmente sigo realizando las recomendaciones internacionales para los estudiantes de movilidad académica y estudiantil de diferentes instituciones educativas y lugares del continente, porque la comunidad andina se me expandió a medio continente en un par de años, lo importante es que los espacios que se han ido abriendo con esta gestión sean bien aprovechados para seguir cultivando la semilla de la integración continental en América.

Un saludo fraterno de su constituyente andino por Colombia y Presidente de la Organización Mundial de Estudiantes (OME) para todos los estudiantes y recuerden, no estamos aquí sólo para los 45 millones de personas de la nación neogranadina de Colombia, estamos firmes y haciendo la diferencia por los más de 700 millones de seres humanos de nuestros pueblos de América!